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El Aborto En América Latina

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 El 19 de agosto de 2019, Evelyn Hernández, una salvadoreña de 21 años, fue finalmente absuelta tras ser acusada de homicidio por negligencia agravada de su hijo nacido muerto. En julio de 2017, la salvadoreña había sido condenada a 30 años de prisión, pero la decisión fue revocada en febrero de 2019 por el Tribunal Supremo después de que Evelyn Hernández hubiera pasado 33 meses en prisión. Este ejemplo ilustra la realidad que enfrentan muchas mujeres latinoamericanas, ya que el 97% de ellas en edad fértil viven en países donde el aborto está prohibido.

La situación de los derechos reproductivos es muy diferente entre los países de América Latina y el Caribe, y va desde la restricción total hasta la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. Estas diferencias pueden explicarse por los gobiernos presentes en cada país, el peso y el poder de las instituciones religiosas, la violencia sexual y la situación económica de cada país.

Algunos de los países más represivos en el mundo en términos de derechos reproductivos son sudamericanos y caribeños como Honduras, Nicaragua, El Salvador, Haití y República Dominica. En estos países, el aborto está estrictamente prohibido, independientemente de las razones del embarazo. Estos países tienen factores comunes como la pobreza de la población, un alto nivel de desigualdad, una violencia endémica y un peso importante de la religión en todas las esferas de la sociedad. Algunos de estos países, como Honduras y El Salvador, retrocedieron en el tema del aborto, pasando de una ley de supuestos a una prohibición total en 1997 bajo la presión de la Iglesia Católica. Sin embargo, algunos de estos países parecen estar dispuestos a modificar su legislación para acercarla a la de los países vecinos. Es el caso, en particular, de la República Dominicana y de su presidente, Danilo Medina, que, a pesar de la fuerte oposición en su país, quiere despenalizar el aborto. Este fenómeno también se ha observado en El Salvador, donde Nayib Bukele, recientemente elegido presidente, se pronunció durante la campaña presidencial a favor de la despenalización. Pero la cuestión de los derechos reproductivos no parece ser una prioridad en la agenda política de esos países.

Otros países latinoamericanos tienen una legislación más flexible en materia de derechos reproductivos, con la posibilidad de recurrir al aborto en casos específicos. En general, se pueden invocar tres razones para justificar un aborto: el embarazo es el resultado de una violación, hay malformaciones en el feto o el embarazo es una amenaza para la vida de la madre. Pero estas tres justificaciones no son aceptadas en todos los países de América Latina. De hecho, en Venezuela, Paraguay, Perú, Costa Rica o Guatemala, sólo el riesgo para la vida de la madre puede justificar un aborto. En Panamá, Bolivia y Ecuador, el aborto sólo es posible si la vida de la madre está en peligro y el embarazo es el resultado de una violación. Sólo Argentina, Brasil, Colombia y Chile aceptan las tres condiciones. Sin embargo, las perspectivas de evolución de estos países parecen ser muy diferentes. Bajo el impacto de los grupos de presión evangelistas, muchos países de la zona están retrocediendo en ciertas cuestiones sociales, en particular en los derechos de las mujeres. La elección de Bolsonaro en Brasil o las manifestaciones “provida” impulsadas por la Iglesia en Colombia, Costa Rica, Perú y México son elementos que muestran que la dinámica actual es no perder terreno en los derechos reproductivos. Aunque estos países se han abierto a estos derechos, la realidad es que existen algunas dificultades para que la población acepte el aborto, como lo demuestra el hecho de que el 51% de los médicos del sistema público de salud de Chile se niegan a realizar un aborto por violación. Sólo la Argentina parece estar logrando verdaderos progresos en esta cuestión, como lo demuestran el proyecto de despenalizar el aborto en 2018, que fracasó por poco, y las manifestaciones de 2019 que resonaron en todas las mujeres de América Latina. La elección de Alberto Fernández es otro paso hacia la legalización del aborto.

Cuba y Uruguay son los dos países de América Latina que permiten la interrupción voluntaria. Cuba fue uno de los primeros países del mundo con una despenalización del aborto en 1965. El aborto es garantizado por el sistema publico de salud y eso es la explicación de la casi ausencia del aborto clandestino y de la baja tasa de mortalidad materna en Cuba. Por su parte, Uruguay ha optado por despenalizar el aborto en 2013 y esta medida ha tenido el mismo éxito que en Cuba.

Así, la situación del aborto en América Latina y el Caribe parece ser diversa y confusa. Los opositores al aborto, especialmente la Iglesia Católica, están usando su influencia y sus relaciones para unir al gobierno y al pueblo a su causa, a pesar de los resultados alentadores en Uruguay y Cuba. Los efectos positivos de la despenalización en estos dos países están estrechamente vinculados al sistema de salud pública, lo que constituye un requisito previo para otros países latinoamericanos en caso de que opten por la despenalización. Sin embargo, en la actualidad, el reto parece ser no retroceder ante la presión cada vez mayor y más audible de los oponentes que avanzar. 

17 August 2021

⚠️ Recuerda: este ensayo fue escrito y publicado por un estudiante promedio. No refleja la calidad de los textos realizados por nuestros escritores expertos. Para obtener un ensayo personalizado y libre de plagio, haz clic aquí.

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