Incrementación de la Duda y el Aumento del Conocimiento

El conocimiento se define como la facultad de los humanos para entender la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas mediante la razón. En este ensayo, consideraremos el efecto del conocimiento sobre la seguridad y la duda de sabiduría. En relación con esto, necesitaremos plantearnos una pregunta: ¿Cómo afecta la adquisición de conocimiento a la seguridad de saber? 

Para abordar esta pregunta he elegido las áreas de historia y ciencias de la naturaleza. Existen diferentes perspectivas sobre el concepto del saber. En general se puede definir la seguridad como un efecto psicológico y no lógico, ya que uno puede estar completamente seguro sobre una cosa que es totalmente falsa y ,por lo tanto, lo que se sabe con seguridad y la verdad no tienen porque ser iguales. Aún así, cuando estamos totalmente seguros de un tema, no dudamos sobre su certeza. Así pues, podríamos ver la seguridad y la duda como dos términos totalmente contrarios y por esto, al alcanzar uno de estos dos puntos, ya sea la duda o la seguridad total, el otro extremo se refuta de forma inmediata según nuestra percepción. A partir de esto, se puede extraer la idea de que el estado de seguridad se altera en el momento en el que aparece un hecho racional que contradiga la teoría o el tema ante el cual se presenta esta seguridad en cuestión.La idea de que el aumento de conocimiento lleva a la duda no es únicamente idea de Goethe. A lo largo de la historia ha habido muchos otros personajes que planteaban pensamientos relacionados con esta idea, tales como Einstein: “Cada día sabemos más y entendemos menos” y Sócrates: Cuanto más sabemos, más nos damos cuenta de que no sabemos nada” Estas dos frases célebres, igual que la de Goethe, relacionan la duda y la seguridad como dos términos íntegramente paradójicos entre sí. 

Habiendo establecido esta contradicción entre la seguridad y la duda, se hace indispensable plantear hechos reales que faciliten la comprensión de la idea presentada por Goethe. Para esto resulta importante sugerir la siguiente pregunta: ¿En qué medida podemos utilizar hechos transcurridos a lo largo de la historia como argumentos para justificar el pensamiento de Goethe? o ¿Cómo justifican hechos de la historia la idea que planteaba Goethe? Para abordar estas preguntas, analizaremos dos casos reales en que el ser humano haya rebatido totalmente algo que sabía con seguridad y, consecuentemente, haya generado mucha polémica en la sociedad y, sobre todo, haya generado muchas dudas sobre el tema. Antes, es necesario introducir el término del error, que actúa como mediador en los dos extremos de sabiduría y duda. El error se define como una idea o expresión que una persona considera verdadera pero en realidad es falsa. Por lo tanto, tiene gran relación con la frase de Goethe, ya que cuando estamos seguros de la certeza de una tema y nos informamos tanto que dudamos sobre la verdad que nos habíamos construido sobre ese tema, nos damos cuenta de que estamos equivocados y, consecuentemente, hemos cometido un error. En el primer caso real se trata de la teoría de la generación espontánea, que defendía la idea de que ciertas formas de vida surgían de manera espontánea a partir de materia inorgánica, orgánica o una combinación de las dos. 

Esta teoría fue experimentada y verificada de forma errónea por Francesco Redi y tuvo gran apoyo de personajes como Descartes y Newton. A pesar del gran reconocimiento que tuvo esta teoría durante el siglo XVII y años posteriores, más tarde se demostró que era totalmente inválida y se plantearon otras teorías que eliminaron la vigencia de la generación espontánea, como la biogénesis.Otro caso es el de la creencia de la baja estatura de Napoleón Bonaparte, influenciada por una caricatura de James Gillray, que mostraba a Napoleón en la palma de la mano del rey Jorge III. El hecho de que Napoleón era bajo es totalmente falso ya que, a través de una autopsia, se determinó su estatura de 1.69 metros, que superaba la media de los varones franceses, que era de 1.64 metros. Esto sigue generando alguna que otra discusión hoy en día ya que es un hecho que hace unos años aún no se contemplaba como incorrecto.Los dos casos anteriores son un ejemplo claro de errores de la humanidad a la hora de imponer un pensamiento, ya que, por más que cobraron sentido en su momento, se ha demostrado de forma empírica que no son ciertos. Por lo tanto, el hecho de demostrar pruebas que van en contra de la teoría planteada con tanta seguridad, la convierte en falsa automáticamente. Esta evidencia de la falsedad de la teoría impuesta genera una cierta inseguridad en la sociedad ya que anteriormente se creía en la certeza de esa misma teoría y esto conlleva a la polémica y, por lo tanto, también a la duda, que afecta al conocimiento.

Por lo tanto, ¿En qué medida las áreas de ciencias de la naturaleza e historia justifican el pensamiento de Goethe? Analizando tanto el caso de la generación espontánea como el de la creencia de la baja estatura de Napoleón podemos afirmar la evidencia en el pensamiento de Goethe, ya que por más que parezca que nos podamos asegurar de la certeza de un hecho, en cualquier momento pueden aparecer pruebas que van en contra de aquello que defendíamos y  tomábamos como cierto, como ha pasado en los casos reales planteados. Por esto, podríamos llegar a la conclusión de que nunca podemos llegar a saber si estamos totalmente informados sobre un tema, ya que siempre puede surgir información nueva, y consecuentemente, nunca podemos saber con certeza si algo es verdadero o falso. Esto justifica la idea que plantea Goethe; podemos fingir saber la certeza de una cosa cuando sabemos poco sobre ello, ya que si conocemos más sobre esa misma cosa, surgen más preguntas y más posibilidades para tumbar nuestra propia teoría. Por lo tanto, el fingir saber una cosa es la seguridad de saberla y la verdad que percibimos, por más que sea falsa.Es necesario destacar también que el ser humano tiene un cierto instinto  por aprender y conocer que hace que indaguemos en temas que nos interesan y busquemos respuestas a preguntas que nos planteemos al indagar en esos temas o al analizar nuestro entorno y nuestro día a día. Este instinto natural hace que resulte imposible que no cuestionemos la verdad de las cosas, por más que nos hayan enseñado que son ciertas. Esto tiene como resultado que las teorías científicas, históricas,… vayan evolucionando a lo largo de los años al descubrir más sobre ellas y por lo tanto cada vez aumentamos el conocimiento sobre estas materias. Como dice Johann Wolfgang von Goethe, este conocimiento adquirido genera dudas; por lo tanto, juntando el instinto por indagar y la adquisición de conocimiento, nos cuestionamos aún más aquello sobre lo que hemos investigado, ya que anteriormente ya se daba un modelo de teoría válido y éste ha evolucionado al indagar más sobre el tema y encontrar ciertos fallos en el modelo que se consideraba correcto. Poniendo por caso, si por cada hecho que conseguimos averiguar nos planteamos una decena de preguntas, las preguntas cada vez se multiplican, ya que al responder una pregunta de la decena se vuelve a crear otra decena de preguntas más y, por tanto, siguiendo ese esquema pueden surgir infinitas preguntas, es decir, cada vez aumenta más la duda y, por lo tanto, se confirma la idea de Goethe. Este se bucle se debe a que, por más que hayamos encontrado una respuesta a una pregunta, no desaparecerá ese instinto inicial de investigar, que conlleva a que sigamos cuestionándonos nuestras propias respuestas y nuestra propia percepción sobre ello. En esas preguntas que se generan a partir de cada respuesta racional también hay que tener en cuenta que hay según que preguntas a las que no podemos responder por algún motivo de falta de información sobre el tema en cuestión, hecho que favorece la idea de Goethe ya que el no poder responder a una pregunta causa inseguridad y verifica la idea de que la duda aumenta.

En conclusión, hemos visto a través de ejemplos reales la lógica en el pensamiento de Goethe, observando que a lo largo de la historia se han rebatido ideas o teorías que se daban por ciertas enteramente, por causa de la aparición de algún hecho que dejaba en evidencia la falsedad del pensamiento o teoría en cuestión, suceso que causaba polémica y sobre todo una etapa de duda y cuestión sobre el tema hasta formar otra teoría que integraba el suceso que dejaba en evidencia la incertidumbre de la teoría anterior. Esto nos ha hecho cuestionarnos también sobre la certidumbre de todo, ya que en cualquier momento puede suceder un hecho que refute cada una de las cosas que hoy en día damos por supuesto, y por lo tanto nunca podemos saber del todo la certeza de una cosa. Además, teniendo en cuenta cada pregunta que nos planteamos, al encontrar una respuesta racional volvemos a plantearnos una serie de preguntas. Esto significa que cada respuesta, que representa la adquisición de conocimiento, nos genera más preguntas y así aumenta la duda y, por lo tanto, al conocer más sobre un tema incrementamos la duda y se verifica que sabemos con más seguridad cuando sabemos poco.

01 August 2022
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