La Educación Femenina En El Trascurso Del Siglo XIX

Introducción

Con el siguiente trabajo pretendo ilustrar cómo era la educación femenina en el trascurso del siglo XIX, para ello voy a esbozar la situación de la mujer en la sociedad española, y como poco a poco su papel dentro de la sociedad fue cambiado a la par que fueron logrando tener derecho a la educación. También en el presente estudio podremos observar como la situación del colectivo femenino estaba ligado por completo a los cambios políticos y económicos.

Desarrollo

Para centrarnos en la educación femenina debemos saber cómo era la posición. Y su evolución dentro de este contexto, dentro de la sociedad en la cual el papel principal de la mujer era el de ser esposa y madre.

A principios del siglo XIX la mujer es objeto de debates por parte de médicos, filósofos y religiosos que concluyen que la mujer era inferior al hombre. El mero pensamiento de que la mujer pudiera desarrollar algún tipo de actividad que necesitase un raciocinio elevado contradecía el pensamiento de los españoles decimonónicos. (Quiles, 2002: 7-9)

La idea que imperaba en la sociedad española es que la mujer desde su nacimiento debía depender de un hombre. El hecho de que la mujer fuese independiente era un pensamiento impensable. Las mujeres al hacerse adultas solo podían elegir entre la vida religiosa o el matrimonio, este último las condicionaba a obedecer al marido. De hecho, la falta de obediencia podía ser castigada por las autoridades.

Podíamos decir que esta es la situación de la mujer en la sociedad española hasta mitad del siglo XIX, pero conforme avanza se da un nuevo tipo de mujer que se difunde en la prensa y que aspira a participar en la vida pública española.

Durante la Restauración las decisiones políticas nos muestran el escaso interés que se tenían por los derechos de las mujeres cuya posición subordinada quedaba reflejada en el código civil de 1889. A l mujer casada por tener esta condición se le negaba o se le limitaba la mayoría de los derechos legales, por ejemplo, la mujer sin el permiso escrito de su marido no podía ni comprar ni vender bienes. (Garrido, 1997: 450)

Se evoca así al matrimonio como la mejor forma para que la mujer ejerza su función, negándosele la emancipación y la independencia económica. También había dentro de esta cerrada sociedad modelos alternativos difundidos por los sectores de izquierdas que se extendieron por los medios libertarios. Por ejemplo, en el II Congreso de la Federación Regional Española de 1872 se dijo que la mujer es un ser libre e inteligente, por lo tanto, responsable de sus actos lo mismo que el hombre. (Garrido, 1997: 454)

Este es un pequeño esbozo del papel que tenían las mujeres durante el siglo XIX. El acceso de la mujer a la educación se ira ampliando con forme avanza el siglo. Puede ser que los pequeños logros educativos que se fueron consiguiendo hoy parezcan insignificantes, pero el acceso de la mujer a la educación fue un paso determinante para que estas poco a poco fueran consiguiendo independencia.

La educación femenina desde la Guerra de la Independencia a los albores de la Revolución de 1868:

La filtración de los principios liberales alcanzó su punto álgido con la revolución burguesa, en España había la necesidad de crear un nuevo sistema instrucción pública que concordase con la nueva situación política. Paralelamente la economía cambia con la industrialización que produce una serie de transformaciones en las cuales el papel de la mujer es imprescindible con la incorporación de mano de obra femenina.

Las ideas de Rousseau como la de otros pedagogos de finales del siglo XVIII y principios de XIX como Pestalozzi influencia en gran medida el pensamiento educativo español. Los pensadores liberales veían a las mujeres como las responsables del ciudadano y de su educación, por lo que necesitan una instrucción que les permitiera desempeñar su función. (Quero, 1986: 320)

Los incipientes cambios en el campo las ideas producen pequeñas transformaciones que inician las instituciones en el terreno de la educación femenina. Se ve esta intención en las Bases para la formación de un plan general de la instrucción pública redactada por Jovellanos. Este plan propone la creación de escuelas gratuitas para las niñas pobres, los principios de la religión y las labores. A la vez que propone organizar colegios para las niñas de familias pudientes en las que puedan recibir una educación más completa y cuidada. (Garrido, 1997: 429)

En 1814 Quintana presento en las Cortes el proyecto sobre el arreglo general de la enseñanza pública, de acuerdo con este proyecto se establecen la necesidad de crear escuelas públicas para enseñar a las niñas a leer y escribir y para que las mujeres adultas aprendieran labores. Estas propuestas se abandonaron con la vuelta al absolutismo, pero a partir del trienio liberal se reiniciaron. En 1822, se establecía que las escuelas de las niñas tuvieran el mismo sistema y plan de estudios que la de los niños. También se prohibía de forma específica las escuelas de ambos sexos. (Ruiz, 1970: 30)

Las nuevas teorías pedagógicas ayudaron a difundir la idea de que era necesario articular una educación para la mujer. Quien defendió este pensamiento en España fue Pablo Montesinos, quien se dedico a impulsar la educación popular, pero sobre todo la de los niños y las mujeres. Las escuelas de párvulos por él creada daban una educación tanto física como moral a los niños y niñas y de familias pobres. (Jiménez, 1986: 145)

No fue hasta 1838 en el que se realizo el verdadero primer proyecto de implantar la enseñanza a nivel estatal entre la población infantil para ambos sexos. Se buscaba el enseñar a la población de forma general los conocimientos básicos. Aunque esta ley establecía los mínimos contenidos educativos para niños y para niñas, pero realmente solo se construyeron escuelas para niños. (Ruiz, 1970: 120)

El proyecto definitivo llegaría con Claudio Moyano en 1857, propuso el extender la educación primaria elemental a toda la población. Dentro de la educación primaria la única diferencia que habría entre la educación femenina y masculina seria que en el primer caso se impartiría la asignatura de breves nociones de agricultura, industria y comercio y en el segundo caso esta era sustituida por la asignatura las labores propias de su sexo. (Garrido, 1997: 443-445)

La educación femenina tras la Revolución de 1868 y durante la Restauración, dentro de las corrientes renovadoras los principales exponentes serán la Institución Libre de Enseñanza y la escuela krausista. Las iniciativas más destacadas las proponen los krausistas, en España este fue introducido por Julián Sanz del rio. Entre sus principales impulsores se encuentra Fernando de castro y francisco Giner de los ríos entre otros muchos quien fue fundador de la institución libre de enseñanza. (Jiménez, 1986: 148)

Tras la revolución de 1868 Julián Sanz fue nombrado rector oficial de la universidad central de Madrid. Una de sus principales iniciativas fue el Ateneo Artístico y Literario de señoras de Madrid, cuya función iba a ser el formar a las futuras madres, con la intención de regenerar la sociedad. (Jiménez, 1986: 150)

Como podemos observar esta instrucción quedaba dentro de lo tradicional, pero a pesar de ello fue uno de los primeros pasos en el afán de educar a las mujeres.

Al Ateneo le prosiguió las Conferencias Dominicales cuyo gran merito fue franquear la entrada de las mujeres a la universidad. Su objetivo era el crear un clima propicio a la educación de las mujeres y diseñar el marco educativo necesario. En la conferencia se defendía el ascenso de la mujer a la instrucción, pero siempre y cuando este hecho no pusiese en peligro el orden establecido. En diciembre de 1869 Castro inauguró la Escuela de Institutrices, tenía un plan de estudios de tres años, y proporcionaba a las jóvenes una preparación completa para la profesión. Se crearon otras escuelas con diferentes salidas profesionales, la Escuela de Comercio. (Garrido, 1997: 448-449)

Otro hito muy importante para la educación femenina fue la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, proyecto educativo creado en 1870 por Fernando Castro. Ofrecía la mejor y más variada instrucción que una joven podía tener en España, esta educación estaba destinada a chicas de clase media las cuales necesitaban formarse para conseguir un trabajo con el cual sustentarse (Ruiz, 1970: 124)

El esfuerzo de Fernando Castro dio sus mejores frutos en esta asociación, labor que fue continuada en La Institución Libre de Enseñanza.

La Institución Libre de Enseñanza surgió tras los intentos del gobierno de Cánovas de suprimir la libertad de enseñanza y de investigación en el ámbito universitario. La institución libre de enseñanza fue creada como un instituto privado y laico, inspirado en ideas krausistas. Abogaban por una enseñanza pública, gratuita, obligatoria y laica. (Quero, 1986: 327)

Un paso importante: La entrada de la mujer en la universidad

La educación universitaria había estado prohibida para las mujeres, no fue hasta mediados del siglo XIX que Concepción Arenal disfrazada de hombre accede a la universidad central de Madrid. Fue descubierta, pero con una autorización expresa del estado pudo seguir con sus estudios. Este fue un gran avance, de hecho, poco después Elena Maseras y Rivera fue la primera mujer que en 1879 termino la carrera de medicina. Aunque esto será un caso aislado y no será hasta 1882 en los que comiencen a aparecer nombres femeninos en los libros de registro de expedición de títulos universitarios. (Álvarez, 1988:128-129)

Legalmente el acceso a este nivel de estudios reconocido hasta la primera época del siglo XX, concretamente en la Real Orden del 7 de septiembre de 1910 se permitía por primera vez el acceso de las mujeres a los niveles medios y superiores de enseñanza. De esta manera se abría un amplio abanico de posibilidades para las mujeres no solo en materia educativa, sino también en el ámbito laboral. (Garrido, 1997:471)

Conclusión

Como podemos observar la mujer durante el siglo XIX sufre una serie de transformaciones que están estrechamente ligados a los avances y retrocesos políticos. Es un hecho que durante los gobiernos progresistas se favoreció la educación femenina, pero que su poca perdurabilidad hizo que estos avances fueran escasos, y que en la mayoría de los casos quedaran estancados.

No fue hasta la Restauración que aumento el número de mujeres que hacían a la educación no solo de alumnas sino de docentes. A pesar de este avance España estaba anclada en el conservadurismo y costó mucho que la sociedad afectase que las mujeres necesitaban de instrucción.

Bibliografía

  • Álvarez Ricart, María del Carmen (1988), La mujer como profesional de la medicina en la España del siglo XIX. Barcelona: Anthropos.
  • Garrido Gonzalez, Elisa, Folgera Crespo, Pilar, Ortega López, Margarita, Segura Graiño, Cristina (1997), Historia de las mujeres en España, Madrid: Sintesis.
  • Quero Moreno, José Manuel, Escobar Aguirre, J. Samuel (1986), Enseñar para la vida: El protestantismo en Pestalozzi y en el Krausismo español, Madrid: Consejo evangélico.
  • Jiménez García, Antonio (1986), El Krausismo y la Institución Libre de Enseñanza, Madrid: Cincel.
  • Quiles Faz, Amparo, Sauret Guerrero, María Teresa, (2002) Prototipo e imágenes de la mujer en los siglos XIX y XX, Málaga: Universidad de Málaga.
  • Ruiz Berrio, Julio (1970), Política escolar de España en el siglo XIX (1808-1833), Madrid: Consejo superior de Investigaciones Científicas.
17 August 2021
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