La Enfermedad De Alzheimer Y La Afectación Del Cerebro

 

A través de los años, el desarrollo de la medicina ha permitido detectar y prevenir enfermedades con bastante anticipación, evitando así, los prejuicios que estas alteraciones de la salud provocan al hombre. Sin embargo, todavía en siglo XVI, nos enfrentamos a distintas enfermedades que pasan desapercibidas a los ojos de los especialistas de la salud y no poseen una cura inmediata. El Alzheimer se encuentra entre los primeros puestos de esta clasificación.

El Alzheimer es un enfermedad neurológica que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales ( Albert, Martínez, Gutiérrrez, Hakim, y Perez 2014: 1) La OMS describe al Alzheimer como el causante principal de la demencia y con un rápido auge en la población, los últimos años. Según un artículo publicado de Cognifit Health, Brain and Neroscience titulado “Qué es el Alzheimer y cómo afecta al cerebro: Todo sobre esta enfermedad” nuestro cerebro está compuesto por millones de células nerviosas que realizan conexiones entre ellas, para que nosotros podamos realizar nuestras diferentes actividades diarias. Sin embargo, cuando estas neuronas son dañadas, debido al trastorno del Alzheimer, pierden la capacidad de realizar correctamente su función de aprendizaje, memoria, comunicación, entre otros. Eventualmente estas células dañadas empiezan afectar otras áreas del cerebro debido a las conexiones neuronales establecidas y finaliza con la muerte de las mismas. El cerebro con la ausencia de células, se va encogiendo y desencadena los principales signos y síntomas de la enfermedad.

Aunque la enfermedad de Alzheimer implica un deterioro de las células nerviosas, la etiología exacta de este trastorno no está definido en los estudios de medicina actualmente. Sin embargo, diversas pruebas e investigaciones han permitido identificar factores de riesgo que aumentarían la probabilidad de la aparición de esta enfermedad. El primer factor de riesgo está relacionado con la edad del paciente. Esta enfermedad está caracterizada por afectar principalmente a personas de la tercera edad. Según un artículo titulado “Alzheimer, una enfermedad compartida” al llegar a los 65 años existe un 10 por ciento de padecer esta enfermedad, mientras que al llegar a los 85 años, el porcentaje aumenta hasta casi el 50 por ciento. Por otro lado, el factor genético influye también en el riesgo de tener este trastorno. Existen ciertos genes que aumentan la probabilidad de desarrollar la enfermedad. Según un artículo publicado por la Asociación del Alzheimer titulado “Información básica sobre la enfermedad de Alzheimer” el gen APOE-e4, que se podría heredar del padre de la persona, incrementa el riesgo de padecer Alzheimer, así como también tener antecedentes familiares. Ahora bien, existen además algunos factores de riesgo que pueden ser causados por el estado de salud del paciente como las lesiones traumáticas a la cabeza y las enfermedades vasculares.

Los signos y síntomas de esta enfermedad van apareciendo gradualmente con respecto al avance del trastorno. Cada paciente del Alzheimer experimenta una evolución de la patología distinta a los de los demás pacientes y es probable que la ocurrencia de los síntomas sea espontanea. La alteración progresiva de la memoria es el elemento central en la demencia de tipo Alzheimer (Peña 1999: 32) Este el principal problema del área cognitivo que se presenta al paciente, mas no es el único. El paciente de Alzheimer presenta además problemas y conflictos en la orientación, las capacidades verbales y en las funciones de analizar y representar objetos mentalmente. Por otro lado el Alzheimer también conlleva una alteración en el ámbito psicológico y conductual. Según un artículo de Bright Focus Foundation titulado “Los signos y síntomas de la enfermedad de Alzheimer” es característico de la enfermedad el cambio drástico emocional del paciente. La persona puede tener condiciones de estado de animo de ansiedad, depresión, irritabilidad o apatía.

El tratamiento de la enfermedad, detectada como Alzheimer, se inicia con la inmediata notificación y comunicación del trastorno hacia los familiares. Es importante brindar información sobre el estadio en que se encuentra el paciente, el conocimiento de los síntomas, de la evolución y las posibles complicaciones para que la familia se muestre más comprensiva de la situación del paciente. (Fontán 2012: 6) Según un artículo publicado por Archibaldo Donoso Sepúlveda, pionero de la neuropsicología, titulado “La enfermedad de Alzheimer”, el tratamiento se divide en tres elementos importantes el tratamiento farmacológico, la estimulación de la actividad, y la orientación familiar. Los tratamientos farmacológicos son utilizados para mejorar los defectos cognitivos y/o corregir los trastornos conductuales. Dentro del desarrollo de la actividad se debe proporcionar al paciente diferentes ejercicios físicos y mentales como caminar, bailar, dibujar, realizar labores domésticas, entre otros para favorecer las conexiones neuronales. Con respecto a la orientación familiar, se debe de preparar a las personas cercanas del paciente para lidiar con los trastornos de conducta del paciente.

La prevención precisa del Alzheimer actualmente no se encuentra determinada, sin embargo existen ciertas prácticas cotidianas que disminuyen los factores de riesgo de contraer esta enfermedad. Tomando en cuenta las enfermedades vasculares, principal factor de riesgo del Alzheimer, se han desarrollado hábitos saludables para erradicar estas complicaciones de la salud. Según un artículo publicado de la revista Neurología Argentina titulado “Dieta y prevención en enfermedad de Alzheimer “, la dieta balanceada y saludable es una forma excelente de contrarrestar los problemas del aparato circulatorio. Así como también un control y seguimiento de cualquier riesgo cardiovascular que podía presentar la persona, según afirma la Revista Española con el artículo titulado “Prevención de la enfermedad de Alzheimer: un camino a seguir”. También, un artículo de Bright Focus Foundation titulado “Prevención de la Enfermedad de Alzheimer: Nutrición y Estilo de Vida Saludable” afirma que el hacer ejercicio con regularidad, mantener un peso constante y una vida social activa, disminuyen el riesgo de padecer alguna demencia.  

02 May 2021
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