Vender o Innovar: La Utilidad De Un Nuevo Producto

El presente ensayo, tiene como fin último establecer la relación entre el proceso de desarrollo de un producto innovador y la utilidad económica que tendrá este mismo. Por medio de este objeto de estudio, se plantea el interrogante ¿Es el rendimiento económico un obstáculo para llegar a crear un concepto de producto fundamentalmente nuevo e innovador?. A partir de este interrogante, se plantea que los diseñadores se cuestionan mucho si su producto a inventar va a tener un buen mercado que lo adopte; Con esta pregunta se puede inferir que estos mismos se preocupan más en cómo vender dicho producto y cómo recuperar la inversión que en cómo se debe hacer un nuevo diseño para aumentar sus ventas y es por esto que a veces optan en copiar el modelo de éxito del momento. Con base a este planteamiento, se proponen dos argumentos. El primer argumento se analizará cuales son las variables claves para llegar a un concepto de producto innovador. Por otro lado, el segundo argumento hablará de cómo estas variables son fundamentales para mantener las ventas .

Para el desarrollo de los dos argumentos se utilizará el libro de Karl T. Ulrich y Steven D. Eppinger Diseño y desarrollo de productos el cual habla sobre métodos de desarrollo del producto que se pueden poner en práctica. Así mismo, el texto Diseño de objetos como mercancías de Gabriel Garcia Acosta el cual trata varios conceptos importantes manejados en el diseño, será clave para el desarrollo de estas ideas.

Cuando se piensa en innovación se piensa en términos de éxito. Es importante entender que existen diferentes niveles de innovación. según el texto de Gabriel Garcia Acosta existe la innovación disruptiva y la innovación incremental. Disrupción: solución revolucionaria que cambiará por completo el mercado; Incremental: propone cambios o mejoras a algo ya existente. Un error común que hacen los diseñadores es buscar solo innovaciones disruptivas, y dejar de lado los cambios incrementales, pues ambos son importantes en el proceso de innovación. “La disrupción es difícil de encontrar y de lograr, pues implica nuevos conocimientos y un alto grado de incertidumbre.”

Como se propone en el libro Diseño y desarrollo de productos, El proceso de identificación de oportunidades en forma de innovación se relaciona con el proceso de desarrollo de producto, ambos constan de pasos de desarrollo y de selección En la identificación de oportunidades, la meta es generar una cantidad considerable de oportunidades y descartar con eficiencia las que no merecen una mayor inversión. En el proceso de desarrollo de producto, la meta es tomar la oportunidad articulada en la declaración de misión y hacer todo lo posible para garantizar que se convierta en el mejor producto que pueda ser. 

Para iniciar, los productos que desarrolla un diseñador industrial producen valores de uso que consiste en su razón de ser, pues el concepto de estos nace de una problemática intrínseca, un ejemplo claro sería tener como problemática el frío, el producto a crear sería una chaqueta y el valor de uso sería abrigar. Un producto se inicia con una percepción del entorno (necesidad) y con base a este planteamiento se comienza con su producción. Según el autor del texto Diseño de objetos como mercancías este afirma que “si no se hace un buen trabajo de análisis, se puede terminar con necesidades supuestas, basadas en creencias no sustentadas que resulten en productos nuevos que nadie necesita.”. Aquí podemos relacionar lo que plantean Ulrich y Eppinger como el primer paso para el desarrollo de un producto el cual es la investigación de necesidades del cliente “Una condición necesaria para el éxito de un producto es que éste ofrezca beneficios percibidos por el cliente. Los productos ofrecen beneficios cuando satisfacen necesidades.”  Muchas veces los diseñadores buscan lanzar un producto sin saber si realmente hay un mercado para este, lo cual es la principal causa del fracaso, pues se comete el error de crear el producto y luego buscar la necesidad que este va a satisfacer.

Ahora bien, si ya se tiene un buen análisis y se conoce bien la necesidad a satisfacer según el libro Diseño y desarrollo de productos el siguiente paso es la fase de diseño (conceptualización), sin embargo en este salto es donde se debe tener cuidado. El diseñador como profesional tiene el deseo de crear, no obstante, por el afán de sacar productos al mercado tiende a proponer soluciones inmediatas y esto puede llevar a que el diseñador se olvide de muchos detalles primordiales, lo cual lleva a la producción de un producto nuevo mas no innovador y sea el mismo cliente al momento de usar el producto terminado el que recalce todos los defectos del producto y este termina dando una retroalimentación de cómo se debió haber hecho dicho producto. Esto representa una pérdida muy grande para el diseñador, pues el cliente va a querer reclamar por el dinero invertido en el producto y esto llevará al diseñador a un proceso de rediseño con todos sus respectivos costos. La poca demanda comercial que pueda llegar a tener un producto es lo que asusta a los diseñadores, “Demasiada incertidumbre opaca las perspectivas de éxito”. Según el texto Diseño de objetos como mercancías normalmente por innovación se entiende cambiar completamente el producto, sin embargo, un pequeño cambio puede llegar a ser significativo, generalmente se desconfía de los efectos que pueden llegar a generar estos cambios en las ventas; “El diseño debe moverse entre la novedad y conservar la línea a las características básicas del producto”. Los cambios radicales en la apariencia de un producto no son muy aconsejables a no ser que estos sean para mejorar la funcionalidad de este.

Relacionando estos dos puntos con el rendimiento económico que va a tener un producto se puede decir que las ventas están directamente relacionadas con el manejo de mercadeo y publicidad, para tener una buena campaña publicitaria se debe aprovechar las características funcionales del producto y mostrarle al público cómo se satisface la necesidad por medio este, por esto es primordial que se haga un buen análisis de las características mencionadas anteriormente. Así como lo mencionan Ulrich y Eppinger, la competencia siempre forzará a hacer un producto “más vendible”, sin embargo, los autores recalcan que no siempre es igual que el producto sea “mejor” a que sea “más vendible”  lo cual es muy cierto, muchas veces el producto más vendido no satisface las necesidades del usuario y este solo esta de moda y por eso consigue más demanda comercial. Un diseñador puede tener una idea muy innovadora de un producto, que hasta puede llegar a funcionar mejor que la “original” pero el hecho de pensar que la gente ya está acostumbrada al producto tradicional y que al cliente ya no les va a interesar comprar el mismo producto pero mejorado y por ende no se van a recuperar los gastos invertidos en el producto hace que este solo quiera imitar el producto de éxito. Pero no todo es culpa del diseñador, pues el consumidor no está educado para exigir calidad y originalidad; Sin embargo, cabe aclarar que la imitación de un producto tampoco garantiza altas ganancias, pues se debe estudiar muy bien a la competencia y añadir por más insignificante que sea, una característica propia del diseñador, de lo contrario sería plagio.

En medio del consumo se percibe un desgaste de las técnicas de venta, ya las estrategias de publicidad y mercadeo no bastan para vender el producto, esta crisis debe ser aprovechada para innovar de tal manera que a la competencia no le quede de otra que invertir en un diseño o “simular” un nuevo producto. Así como lo afirma Gabriel Garcia en su texto, es riesgoso innovar, pues el miedo más grande es no tener un capital que los refuerce si el producto no sale exitoso, así mismo este autor afirma que el mayor “asesino” de la innovación es el sentido común, pues mucha gente juzga un producto con base a lo que les ha funcionado en el pasado.

Innovar no es fácil, más cuando no se tienen los recursos económicos para hacerlo; Se puede concluir que si, el rendimiento económico si es un obstáculo para innovar, pues el miedo que invade a los diseñadores en hacer algo mal en el nuevo producto y que este resulte más incómodo para el cliente es lo que hace que estos opten por simular un producto y no arriesgarse a una pérdida tan grande. Pues un diseñador debe pensar en todo al momento de innovar, pues, el concepto “funcionar” se debe entender también en lo estético; esto quiere decir que si no es agradable el producto no se vende, sin embargo tampoco se debe sobrecargar el producto con estética solo por volverlo más llamativo para vender se debe recordar que la forma y la función están conectados con su apariencia.  

27 April 2022
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