Pensamiento Crítico como Base de Transformación Personal

Cuando se aborda el tema del pensamiento crítico, se hace necesario referirse a la habilidad que desarrolla el hombre como parte de su progreso evolutivo a partir del avance que presente tanto en el área profesional como en la académica, lo cual le permite transitar hacia una adecuada transformación de manera asertiva y así podrá tomar las mejores decisiones, el citado progreso es una amalgama de conocimientos y experiencias, que ha convertido al individuo en poseedor del pensamiento crítico.

Ante tal aseveración es imperativo saber que entendemos por pensamiento crítico. Una definición de pensamiento crítico es la ofrecida por Dewey, la cual dice así: “La consideración activa, persistente, y cuidadosa de una creencia o supuesta forma de conocimiento a la luz de las bases que la soportan y las conclusiones consiguientes a las que tiende”. (Dewey, 1989 p.25).

Basado en lo expuesto es que el seminario buscar despertar el interés hacia los potenciales investigadores en base a sus respectivas experiencias y reflexiones ya que tendrán que hacer uso del pensamiento crítico para desarrollar su actividad investigativa y poder escoger la teoría que respaldará la investigación, el paradigma y el método que deben emplear según su objeto de estudio y una vez egresados les sirva como herramienta principal en la toma de decisiones en cualquier área del conocimiento en el cual se desempeñen.

Uno de los problemas que coloca el pensamiento crítico sobre la mesa es que no se puede establecer un enfoque general que abarque lo que el pensamiento crítico implica. Esto es debido a que hablar de él es necesario referirse a la filosofía, ya que la gran mayoría de autores que conforman la historia de la misma, en menor o en mayor medida, han volcado sus esfuerzos y conocimientos en pos de un método que les permitiera llegar a conocimientos fiables.

Para los autores Paul y Elder expresan que el pensamiento crítico es “el modo de pensar auto dirigido, muy disciplinado y él mismo se autorregula, donde el pensador se empodera de las estructuras que conforman el hecho de pensar y de esta forma el egocentrismo y socio centrismo natural se superan”. (Richard & Elder, 2003 p. 1)

De acuerdo a lo expresado el investigador debe, mantener una actitud que no permita dar nada por supuesto, de ese modo la actitud debe estar secundada por un método que le permita al pensador crítico llegar a sus propias conclusiones dejando atrás el egocentrismo y socio centrismo.

También se puede decir que el entramado del pensamiento crítico se caracteriza por ser el proceso cognoscitivo que abarca el análisis de los escenarios apartando los prejuicios y sentimientos de manera reflexiva y racional, dicho proceso se puede concebir desde los diferentes espacios de la cotidianidad, en lo social, académico, militar, sanitario, entre otros.

En atención a lo descrito en el párrafo anterior el pensamiento crítico es indispensable para el desempeño profesional en cualquier área del conocimiento (Agredo Tobar & Burbano Mulcue, 2013); la administración no es una excepción. En las diferentes facultades y escuelas de Administración se debate acerca del tipo de educación que debería impartirse en esta área del conocimiento de acuerdo a Londoño Cardozo, el pensamiento crítico y sus experiencias deberían ser un elemento fundamental de la educación universitaria esencialmente en la administración (Hernández Madroñero, et al, 2019)

El pensamiento crítico es un componente fundamental para la educación universitaria (López Aymes, 2012). Su importancia radica en las habilidades que se agrupan bajo este. A partir de los trabajos de Spicer & Hanks (1995) y Furedy & Furedy (1985) se pueden sintetizar algunas de estas habilidades: a) la capacidad para identificar consecuencias; b) identificar relaciones; c) realizar inferencias y análisis de forma correcta; d) identificar conclusiones; e) explicar lo conceptual, evidencial, metodológico y contextual; y f) realizar interpretaciones lógicas desde diferentes contextos. Las anteriores son todas competencias útiles tanto para los estudiantes universitarios como para los profesionales. De ahí la importancia que el pensamiento crítico representa para la educación universitaria, especialmente en esta época de alta dependencia tecnológica enmarcada dentro de lo que Lipovetsky definió como la segunda revolución moderna o hipermodernidad (2006). En esta época donde la desinformación y la distorsión de los hechos transforman y cohíben el pensar, “la televisión nos tontaliza” (Sábato, 2002, p. 13) y los estudiantes tienden a buscar video tutoriales, resúmenes, entre otras ayudas de las herramientas tecnológicas para intentar comprender alguna situación. Con ello dejan de lado opciones como el planteamiento de resúmenes propios, ejercicios de lectura y debates con otras personas con lo que impiden la generación del pensamiento propio y autónomo lo que se puede traducir en el pensamiento crítico.

En todo el recorrido del presente documento se evidencio la importancia que reviste para el individuo el pensamiento crítico tanto para su formación académica y profesional y visualizando más allá se hace necesaria su posesión para poder llevar a cabo proyectos de investigación puesto que permitirá elegir de acuerdo al objeto de estudio la adecuada teoría, paradigma y su respectivo método. No obstante el pensamiento crítico no se puede abordar desde un enfoque general con intención de sintetizar su concepto puesto que se hace necesario referirse a la filosofía, y a un sinfín de autores que han sostenidos diversas posturas filosóficas en aras de buscar un método que les permitiera llegar a conocimientos fiables, y en atención a ello fue que para este ensayo sólo se recurrió a unos pocos autores que apalancaron la idea que se plasmó desde una perspectiva del pensamiento crítico como lo son Paul y Elder quienes sostuvieron que el pensamiento crítico es aquella manera de pensar auto dirigida, ordenada y bien planificada en función a su autorregulación.

Como ya se estableció en el documento que el pensamiento crítico abarca todas las áreas del conocimiento y las ciencias administrativas no podían ser la excepción y esto permea a las universidades para que este tipo de pensamiento ser convierta en un pilar fundamental en la educación universitaria y por eso se citaron las actividades inherentes que deben poseer los estudiantes y futuros profesionales.

Y para finalizar la revolución moderna está marcada por un alto contenido tecnológico por lo cual el pensamiento crítico es vital para contrarrestar sus efectos nocivos, en la educación universitaria y ante tal escenario Sábato sostiene que la televisión delimita nuestras facultades cognitivas y por lo tanto nos tontaliza y lo que podría ser útil para el proceso de la educación se traduce en la formación de estudiantes supeditados a la tecnología mediante su mal uso lo que impide el desarrollo del pensamiento crítico entre ellos.

08 November 2022
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