Un Regalo Extraordinario para Navidad

Introducción

Era Navidad, fuente de alegría e ilusión para muchos. No nevaba, pero el viento del norte soplaba suavemente, masajeando toda parte del cuerpo que no hubiera sido cubierta con bufandas y chaquetas. La mayoría de la gente estaba abriendo un regalo tras otro y compartiendo felicidad, pero yo no. Me situaba enfrente de una inmensa pila de apuntes, tecleando sin parar en mi ordenador. En la soledad transcurrían mis primeras vacaciones como estudiante de universidad, comiendo fideos, mientras todo el mundo se alimentaba de turrón y carcajadas.

Desarrollo

Había dos paquetes enfrente de mi puerta, uno encima del otro, esperando a que yo los trajera a mi hogar y les diera cobijo. Ya habían pasado dos días allí, pero estando sumergida en el infierno de la universidad y con el estrés engulléndome a bocados, se me fue imposible haberme dado cuenta antes. No sé qué me hizo parar y mirar lo que escondían, pero lo hice. Provenían de algún lugar que no me resultó nada familiar.

Mi primera reacción fue coger cada caja con una mano y encaminarme hacia el contenedor de la basura. ¿Para qué quería coger yo esos paquetes? Tenía cosas muchísimo más importantes que hacer y no podía perder el tiempo. No me acordaba de ningún pedido que hubiera realizado (al fin y al cabo, yo siempre he sido más de tiendas físicas) ni de algún familiar que me hubiera mandado algo. De repente se me ocurrió lo que el paquete podía ser en realidad.

No sé cómo no me había podido acordar del intercambio de regalos de Navidad que había actuado algunas semanas previamente. Desconfiada, volví al apartamento, abrí los paquetes y procedí a mirar lo que había en la caja grande. Un peluche, un libro y un collar fueron las cosas que hallé en la caja. Aunque el peluche fuera precioso y el collar fueran significativos, no fui capaz de evitar alegrarme al mirar el libro; era un nuevo estreno de mi escritora preferida. 

Me puse el collar alrededor de mi cuello, agarré el peluche con una mano y me puse a hojear mi nuevo libro frenéticamente; había esperado a este instante durante dos meses enteros. Al haber visto los contenidos de la primera caja, naturalmente tocaba mirar la segunda caja. Contenía un simple sobre, con una dirección desconocida; tenía Gracias escrito en rotulador permanente en su solapa. Lo abrí delicadamente para ver la carta que había dentro; y no pude evitar las lágrimas.

Conclusión

No puedo agradecerte con palabras lo feliz que me hiciste con tus regalos. Mi pareja y mis hijos los disfrutaron muchísimo, e hiciste que nuestra Navidad fuese un poco mejor. Yo no tenía a nadie aquella Navidad, estaba completamente sola y lo único que encontraba a mi alrededor eran apuntes y tareas. Esa Navidad que creía que sería como cualquier otro día estresante, se convirtió en un día lleno de ilusión y alegría, llena de espíritu navideño y solidaridad. 

17 February 2022
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