Adulterio Desde El Siglo XIII En España

Introducción

Imagínate esto: es el siglo trece en España, acabas de cumplir 18 años. ¡Eres oficialmente un adulto! ¿Cuáles son las herramientas que están utilizando para guiar su vida? ¿Cuáles son tus metas? ¿Son los comparables a tus sueños de hoy? Las Siete Partidas era el código principal del siglo XIII en España y fue creado por Alfonso X el Sabio. 

Adentro encuentras una riquísima fuente de información sobre las leyes y la mentalidad de la época medieval. Si avanzamos siete siglos más tarde, descubrimos que esta enciclopedia de la vida medieval sigue siendo el núcleo del sistema legislativo español y además en las antiguas colonias de España. Aunque no es un manual científico o completo, ofrece una compilación general para el código nacional que era práctica para la sociedad en ese momento. Sin embargo, una pregunta de reflexión es si podría ser un manual aplicable en nuestra sociedad actual. 

Al examinar los contenidos del manual, queda claro que muchas de las leyes nos parecerían muy extremas, duras y moralmente injustas en nuestra civilización. El enfoque de este ensayo es sobre la sección sobre las leyes impuestas contra el adulterio y si estas ideas pueden ser clasificados como injustas a través de la lente de un intérprete del siglo XXI. 

Las fuentes utilizadas por información complementaria, además del texto estudiado en clase, son Las siete partidas publicadas por la University of Pennsylvania, Hispanic American Historical Review publicado por Duke Univeristy, y finalmente El delito de adulterio en el derecho general de Castilla. Queda claro que muchas de las leyes nos parecerían muy extremas, duras y moralmente injustas en nuestra civilización. El enfoque de este ensayo es sobre la sección sobre las leyes impuestas contra el adulterio y si estas ideas pueden ser clasificados como injustas a través de la lente de un intérprete del siglo XXI. 

Desarrollo

En el Siglo XIII ocurrió un progreso general para los reinos cristianos españoles y con este las leyes siguieron. Fernando III dejó la monarquía para considerar los problemas de su dominio y comenzó a crear un código de leyes, pero murió antes de poder terminarlo. Su hijo y sucesor fue Alfonso X el sabio, quien siguió inmediatamente a terminar el objetivo de su padre. El escrito cuatro libros que desarrollaban todas las secciones de las leyes, incluido el gobierno, el derecho penal y mucho más. 

Aunque las leyes no fueron muy claros ni completas, fueron suficientes para satisfacer las necesidades del tiempo. No fue hasta un siglo más tarde que el libro recibió su denominación final. Aunque no sabemos quién fue los verdaderos autores de las partidas, queda claro que el primero y mayor autor de este código legal es Alfonso X el Sabio. El manual contiene todo el saber jurídico dentro de una visión unitaria e hijo divida en siete partes: la primera habla sobre la creación de las leyes y religión católica; la segunda, se refiere a emperadores, reyes, y grandes terratenientes explicados lo que deben hacer para que sus reinos, sus honras, y tierras se acrecienten y guardan; la tercera trataba temas del actual derecho procesal; la cuarta, las relaciones domésticas; quinta, obligaciones y leyes marítimas; la sexta trata de los testamentos quien los hacen y como deben hacerlos y la Heredia de los hijos; la última parte discute al derecho penal incluyendo los delitos como el adulterio. Esta séptima partida es el cual contiene toda la información sobre los castigos contra el adulterio que fue uno de los delitos más importantes.

En el título 17 encontramos las leyes acerca de los adulterios. En este siglo, uno de los más grandes errores que los hombres podrían cometer fue el adulterio y aportaba mucho deshonra a su nombre. Existía una grande diferencia entre los castigos de los hombres y los de las mujeres. Se define el hombre adulterio que yacía con otra mujer quien es casa no es deshonrado. De otro lado, si su mujer yacía con otro hombre se encuentra deshonrado porque la mujer es contada por lecho de su marido, y no él de ella. 

Este nos demuestra la razón por la que los daños no son iguales y el hombre tiene el derecho de castigar su mujer, pero por otro lado ella no puede acusar su marido ante el juez. Cuando la mujer está acusado de cometer adulterio antes el juicio, debe ser castigada et ferida públicamente con azotes. Al mismo tiempo, solo el marido, padre, hermanos o tíos paternos pudo acusarla, pero el marido tenía hasta dos años para perdonarla y si fue el caso, ella fue sacado del monasterio y regresó a casa inmediatamente. Pero si no la perdona o si el marido muere antes de los dos años, ella debe quedarse sirviendo Dios en el monasterio. 

Si el marido encuentra algún hombre vil en su casa o en otro lugar yaciendo con su mujer, puédelo matar sin pena ninguna… Pero no debe matar a la mujer, más debe hacer afrenta ante hombres buenos de como la halló, y después meterla en mano del juez y que haga de ella la justicia que la ley manda. Del otro modo, si la mujer le comete con su siervo, los dos son quemados ambos. La ley 15 del título 17, dice que el castigo del hombre probado culpable de adulterio es la muerte.

Desde un punto de visto de nuestro siglo, estas leyes contra el adulterio se parecen muy extremos y es fácil decir que no son justas. En nuestra sociedad ni es ilegal ni recibe castigo si cometes el adulterio. Hoy en día cometer adulterio es visto simplemente como un insulto a su matrimonio, aunque en ciertas regiones que son particularmente religiosas pueden tener opiniones más fuertes al respecto. Cuando alguien comete adulterio, las leyes hacia la propiedad, posesiones e hijos son iguales tanto para las mujeres como para los hombres. Es notable contrastar las dimensiones que nos separa del siglo XIII que puede explicar el razonamiento para la gran diferencia entre las actitudes. Principalmente es notable mencionar el gran cambio en la unidad de la iglesia y el estado. 

En el Hispanic American Historical Review dice que la constitución española de 1978 confirmo el derecho a los españoles tener la libertad religiosa y comenzó el proceso de separación de la iglesia y el estado. Por otro lado, en el tiempo medieval en España la iglesia que tenía su propio estado supranacional y la ley de la iglesia ejercía la ley legal completa.

Acompañando esto también ha habido un cambio en las razones del matrimonio. Antes la mujer no estaba igual al hombre y su objetivo principal fuera encontrar un hombre quien podía proveer para ella y tenía muy pocos derechos. Lentamente nuestra sociedad ha experimentado cambios legales graduales, dirigidos a mejorar los derechos de la esposa a partir de principios del siglo XIX. En la sociedad de hoy, la mujer no está subordinada al hombre ni es necesario que ella obedezca o que depende de uno tampoco. La mujer moderna puede ser completamente independiente y vivir con éxito sin un hombre. Entonces esto resulta que el matrimonio no es necesario. La gente puede datar casualmente sin necesidad de comprometerse con nadie. No es mal visto que los hombres y las mujeres se enganchen en encuentros casuales con múltiples personas a lo largo de su vida. Esto crea una línea borrosa en la definición de adulterio. 

La salud pública y el nivel de vida eran más bajos que en la actualidad, entonces encontrar a alguien de quien depender para que te cuide a los niños ya ti mismo fue crucial para la supervivencia. La participación en el matrimonio aseguró que usted pudiera confiar en otra persona. Cuando la persona con la que estaba casado cometió adulterio, eso no solo fue un signo de traición, sino que también puso en peligro la seguridad que aseguraba el matrimonio y, por lo tanto, esto puede explicar el sentido de urgencia y la severidad del castigo. La participación en el matrimonio aseguró que usted pudiera confiar en otra persona. 

Cuando la persona con la que estaba casado cometió adulterio, eso no solo fue un signo de traición, sino que también puso en peligro la seguridad que aseguraba el matrimonio y, por lo tanto, esto puede explicar el sentido de urgencia y la severidad del castigo. La participación en el matrimonio aseguró que usted pudiera confiar en otra persona. Cuando la persona con la que estaba casado cometió adulterio, eso no solo fue un signo de traición, sino que también puso en peligro la seguridad que aseguraba el matrimonio y, por lo tanto, esto puede explicar el sentido de urgencia y la severidad del castigo.

Conclusión

En resumen, en el siglo XXI el adulterio es más visto como unoma síntoma de un matrimonio fallido, en lugar de su causa. El acto no se ve tan extremo porque no va a deshonrar o arruinar completamente a toda la familia en el mismo sentido que antes. Las siete partidas se otorgaron como texto legislativo a pesar de que su contenido sea a veces más filosófico y su composición fue a buscar una unificación judicial al reino a través de una norma colectiva y aplicable a todo el dominio. En este siglo, las leyes existían para que la sociedad podía sobrevivir y la calidad de vida en este siglo era muy baja en comparación con el nivel de vida actual. El matrimonio tuvo un impacto mucho mayor en la vida cotidiana de las personas y, por lo tanto cuando se rompieron los votos se tomó muy en serio.   

22 October 2021
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