Ataques Entre Los Grupos Étnicos

Introducción

El presente escrito busca analizar de forma crítica el genocidio ocurrido en el país africano de Ruanda en el año de 1994. Los hechos tuvieron lugar entre el 7 de abril y el 15 de julio de dicho año. El grupo étnico mayoritario Hutu inició un brutal ataque contra la minoría Tutsi, buscando su completo exterminio. Este acto cuya violencia pareció sorprender al mundo entero, no es un acto aislado. Como todo tipo de conflicto, tiene su razón y todo un antecedente que nos muestra cuáles fueron los pasos, las razones, que llevaron a un grupo a cometer un acto tan atroz. Razones que se presentarán a continuación.

Es importante saber previamente el contexto socio-histórico para poder comprender mejor los hechos y el desarrollo del problema hasta llegar a una resolución, si es que la hay. A pesar de que se cree que el conflicto empezó con el asesinato del presidente de Ruanda, Juvénal Habyarimana, la noche del 6 de abril de 1994, realmente este problema se remonta al periodo colonial del siglo XIX, cuando los belgas tendían el control del país y empezó la clasificación de los habitantes, los cuales fueron separados de maneras y por razones equívocas, y se les dieron privilegios a un sector pequeño de la población y todo esto terminó en uno de los genocidios más grandes que haya existo.

Desarrollo

En ese tiempo, en Ruanda existían dos grupos de etnias diferentes: la minoría (14%) la conformaban los Tutsis, y la mayoría restante eran los Hutus. Los Tutsis fueron elegidos como etnia superior debido a que tenían rasgos fisonómicos más similares a los europeos, al contrario de los Hutus, que fueron segregados y discriminados. A los Hutus se les comenzaron a dar los mejores empleos mientras que los Tutsis se les dieron los trabajos menos remunerados y de menor importancia. Este hecho hace que la división de los grupos sea notoria y se empiecen a crear bandos extremistas y partidos políticos que los apoyaban. 

Tal es el caso del Frente Patriótico Ruandés (FPR), formado por rebeldes Tutsis y Hutus extremistas de la Coalición para la defensa de la República (CDR). Ambos grupos creados posteriormente a la independencia de Ruanda, buscaban tener el control de Ruanda de una forma absolutista, y por diferentes cuestiones, ninguno podía tener el poder. No fue hasta que en 1962, Ruanda declaró su independencia, y exigiendo la igualdad de derechos, los Hutus tomaron el control político del país. Pero después de algunos años, en 1973, Juvénal Habyarimana, perteneciente a los Hutus, toma el poder del país a través de un golpe de Estado.

Todavía había resentimientos entre las dos etnias, pero en 1993, se llegó a un acuerdo entre Juvénal y el grupo de guerrilleros FPR, en donde se firmaría un acuerdo de paz, pero su aplicación se vio retrasada por un tiempo porque el CDR no aceptaba los términos. La noche del 6 de abril de 1994 el entonces presidente de Ruanda, Juvénal Habyarimana, muere al ser impactado su avión por un misil. La mañana del 7 de abril es asesinada la primera ministra Agathe Uwiligiyimana y a un grupo de diez soldados belgas encargados de su protección. Tras el asesinato de la primera ministra, la ola de violencia contra los Tutsi se desata. 

Se comienza a invitar al resto de los Hutu a asesinar a todo Tutsi y a quien los proteja. Del 7 de abril al 15 de julio, se estima que un millón de personas fueron asesinadas, 250.000 mujeres fueron violadas, 95.000 niños fueron ejecutados y cerca de 400.000 quedaron huérfanos. La reconocida emisora de radio Mil Collines, junto con otros medios de comunicación, se encargaron de esparcir mensajes de odio, incitando a las personas a asesinar a cualquier Tutsi. El 21 de abril, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas da la orden de retirar a sus tropas de Ruanda. Es una decisión unánime. Muchas personas huyen a países vecinos.

Para mayo 80% de la masacre ya había sido llevada a cabo. El 23 de junio se inicia la llamada Operación Turquesa, que busca regresar el orden al país. Dicha operación es dejada bajo la supervisión de Francia, quienes usan esta operación para dar apoyo logístico a los Hutus y proteger a su gobierno. Por fin, en julio de 1994 el Frente Patriótico Ruandés logra derrotar al gobierno extremista, quedando como presidente Pasteur Bizimungo, miembro de la etnia Hutu. Y como vicepresidente, Paul Kagame, miembro de la etnia Tutsi. En este conflicto podemos ver claramente las repercusiones de la invasión, explotación y tratos inhumanos del llamado primer mundo. 

Podemos ver claramente como para Europa el cuerpo negro, moreno o, en resumen, no blanco es simplemente un terreno de explotación, una mina de donde se pueden sacar vienes y deshacerse de lo que queda. No solo el conflicto inicia por la intervención de una nación europea, sino que al momento de estallar el conflicto la mejor acción que brindaron los poderes europeos (culpables) fue simplemente mirar hacia otro lado. Creemos que este problema no es aislado, pues se ha replicado en muchas partes del mundo, en donde Europa toma ventaja porque cree ser un continente con supremacía intelectual, económica, religiosa y política.

Según la revista Estudios de Política Exterior, “las Naciones Unidas crearon el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (ICTR, por sus siglas en inglés) en Arusha (Tanzania). El ICTR siguió la pauta marcada por el modelo de justicia posconflicto de Núremberg, centrado en la acusación ejemplar de unos cuantos escogidos. Durante los últimos 20 años, el tribunal ha procesado a 75 individuos.” Desde este punto de partida para la solución del problema, podemos ver claramente lo que está mal. Recrear los juicios que fueron mal procesados en Núremberg, no sirvió ni servirá de nada, pues hay que tener en cuenta los diferentes contextos culturales, históricos y políticos. 

De acuerdo con la misma revista, el gobierno de Ruanda, liderado por el todavía actual presidente Kagame, decidió tomar un camino diferente: detuvo a más de 100,000 personas con pruebas insuficientes o sin prueba alguna; además creó un sistema de tribunales comunitarios, los cuales eran masivos, todo con la creencia de que si el problema fue en masa, entonces la solución sería en masa. Es muy obvio el porqué esta solución no serviría de nada. Es prácticamente imposible juzgar a muchas personas al mismo tiempo y a todas por el mismo crimen, ya que no se llegaría a nada.

Conclusión

Como podemos ver que resultó en la actualidad. En donde el problema sigue estando presente, pero se ignora. De igual forma, para que se pueda realizar un juicio justo, se tendría que analizar todo el contexto del conflicto, el cual nos llevaría a injusticias y atrocidades perpetradas por los Tutsi que, hasta la fecha, han quedado totalmente impunes. Creemos que se debió de haber arrestado y juzgado individualmente a todos los agresores, pues solo de esa manera habría justicia equitativa y la paz reinaría en el país. También, otra cosa que se pudo haber hecho después de los tribunales.

Sería crear programas de (re)adaptación social para tanto los Hutus como para los Tutsis, investigar profundamente sus contextos socio históricos y culturales, encontrar similitudes, enseñárselas, tener un diálogo, pero sobre todo, saber su diferencia y aún ser capaces de encontrarse uno en el otro, para poder vivir en un espacio intercultural, con armonía. Todo esto con el propósito de prevenir cualquier otro tipo de altercados que pudieran ocurrir en un futuro.

22 October 2021
close
Tu email

Haciendo clic en “Enviar”, estás de acuerdo con nuestros Términos de Servicio y  Estatutos de Privacidad. Te enviaremos ocasionalmente emails relacionados con tu cuenta.

close thanks-icon
¡Gracias!

Su muestra de ensayo ha sido enviada.

Ordenar ahora

Utilizamos cookies para brindarte la mejor experiencia posible. Al continuar, asumiremos que estás de acuerdo con nuestra política de cookies.