Doctrina Cristiana Sobre el Origen del Hombre

La doctrina cristiana del hombre se refleja principalmente en relación a Dios y de tal manera fue creado a su imagen y semejanza poniendo a Dios en relación con la historia mientras que la filosofía griega había puesto a Dios en relación con el Cosmos, con el Universo: inteligencia ordenadora (Platón) ; como motor y fin (Aristóteles) y como razón cósmica (estoicismo), el hombre está hecho de polvo es decir de una sustancia material a esta errónea interpretación la doctrina cristiana al entender afirma un dualismo entre un cuerpo material y un alma o mente inmaterial, siendo una idea griega considerado por Plantón sostiene que el alma huma es indestructible que ha existido eternamente antes del nacimiento y existirá eternamente después de la muerte.

En los primeros siglos de la Iglesia, la teoría cristiana empezó a emplear ideas de la filosofía griega en su formulación de la doctrina y la teoría del alma inmaterial hallando su camino dentro del pensamiento cristiano. El punto más crucial en la concepción cristiana de la naturaleza humana es la libertad, la capacidad de amar y la filosofía griega en general pone énfasis sobre sobra la capacidad del hombre en alcanzar el conocimiento de la verdad teórica y moral, pensando pensando que el fin verdadero de la vida humana es alcanzable solamente por los que son capaces de obtener tal conocimiento.

Podemos decir que la concepción antropológica común entre los filósofos griegos y la cristiana es la que ve al hombre como un ser compuesto de un cuerpo material, pesado e inclinado a las pasiones, y de un alma, inmaterial o hecha de una materia más sutil, que es la sede de sus actividades superiores, la inteligencia y la contemplación. El bien, o sea la felicidad, coincide con la contemplación de las realidades superiores, la liberación del desorden de las pasiones y de los deseos, el alcance de un estado de armonía y tranquilidad interior en el conocimiento de la verdad.

Por lo tanto, el hombre ha estado bajo una nube de interrogantes, dudas, crisis, que se hallan ligados a un sistema de mitos y creencias cuya función, a menudo no explícita, es canalizar y , en última instancia, disipar las poderosas y perturbadoras emociones de alegría y de pena, de esperanza y de temor. Pero a veces, cualquiera que sea la razón de ello, queda en la mente una especie de emoción residual, un sentido del misterio de la vida, que es la curiosidad o asombro en los cuales los filósofos veían el comienzo de la filosofía, cabe adoptar ante los problemas suscitados por el ser del hombre y del mundo: la actitud que se basa fundamentalmente en la fe y la actitud que se basa en los logros de la razón. Considerado de este modo, el encuentro entre cristianismo y el pensamiento griego.

01 August 2022
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