El Papel de la Mujer en la Atención al Paciente

Introducción

No podemos fechar la existencia de la primera mujer dedicada al cuidado de la salud, ya que la mujer ha establecido una específica relación con el cuidado de la vida durante toda la historia de la humanidad hasta nuestros días.

Siempre ha habido y hay, aunque en proporciones desigualmente repartidas, mujeres dedicadas al cuidado profesional y también al cuidado de personas de su propio entorno familiar enfermas, ancianas, con alguna discapacidad, de los niños. Por esto la mujer ha desarrollado un papel fundamental como cuidadora a lo largo de los tiempos.

Mujer como cuidadora

Entre los siglos XI y XVII, la mujer seguía teniendo un importante papel en el cuidado de la salud reflejada sobre todo en la hospitalidad, bien como fundadora o asistiendo directamente al cuidado de los enfermos y peregrinos.

En esta época comprendida entre los siglos XII y XVII, las diferentes tareas a las que se dedicaba la mujer en lo que tiene que ver al cuidado de la salud, tanto en el hogar como en distintos lugares (hospitales, conventos, albergues, …) no han evolucionado, siendo las mismas, todo lo relacionado con otras mujeres enfermas, niños, tareas de limpieza, buena alimentación, …

En el ámbito doméstico, era la mujer la encargada de cuidar a sus familiares enfermos, por tanto, gran parte de este cuidado venía dispensado por las mujeres. Las mujeres de clases privilegiadas se servían incluso de manuales y recetarios, que eran tratados prácticos de las actividades que tenían que llevar a cabo las mujeres de alto rango en el ámbito familiar. En estos cuadernos caseros se puede apreciar la experiencia y la sabiduría popular de las mujeres de la época.

En las enfermerías de los conventos, las religiosas dispensaban cuidados, administraban hierbas curativas y realizaban sangrías. Pobres y enfermos eran atendidos en los hospitales. Y también eran mujeres las que atendían a otras mujeres durante el parto.

Las mujeres eran las encargadas, en este campo, del cuidado de las propias mujeres, destacamos que las comadronas tuvieron el papel principal en la atención al parto hasta el siglo XVII. Pero, además, hay que tener en cuenta que las comadronas formaban una pequeña parte de un grupo mucho más amplio de mujeres practicantes de la medicina, que no se limitaba a la atención del parto.

En los siglos XII, XIII y XIV, en los conventos, una religiosa elegida entre las más expertas, ayudada por otras varias, se encargaba de la enfermería, donde cuidaba a las monjas ancianas o enfermas. Mujeres que eran buenas conocedoras de los remedios para preservar la salud y los recursos para restablecerla, tanto naturales como elaborados.

Asimismo, practicaban sangrías al resto, con carácter curativo o preventivo. Muchos conventos disponían a la vez de otra enfermería donde atendían a enfermos de distinto tipo. Y algunas religiosas administraban sus cuidados en los pueblos cercanos al convento.

A lo largo del siglo XII, comenzaron a construirse hospitales, dedicados en principio a los heridos en las guerras y peregrinos. Estos hospitales albergaban una variedad de personas necesitadas, atendidos por hombres y mujeres, religiosas, que se ocupaban del bienestar físico y espiritual de los enfermos/as principalmente.

Durante el s. XVI, el ejercicio sanador de las mujeres se redujo a tres ámbitos:

  • Las que ofrecían cuidados enfermeros básicamente, monjas o mujeres que practicaban sencillas curas o cuidados.
  • Las matronas, siempre presentes.
  • Las escasas mujeres doctoras que sólo podían ejercer su profesión entre pobres y sin recibir compensación económica.

Y así fue hasta el s. XIX.

Evidentemente no se conocen los nombres de las mujeres que desempeñaron durante siglos y siglos las diferentes actividades relacionadas con el cuidado de la salud.

A lo largo de la historia del Camino de Santiago, cabe destacar el papel de la mujer como cuidadora, pero principalmente como sanadora, ya que en la ruta Jacobea lo más común era encontrar pacientes los cuales tenían diferentes heridas, lesiones,… que tanto las mujeres que se encontraban en hospitales (hospitaleras) como otras tantas que atendieron y acogieron a los enfermos y enfermas en sus propios hogares, albergues o desplazándose para proporcionarles los cuidados necesarios que tratan desde la aplicación de diferentes unturas como la administración de jarabes y demás medicinas ordenadas por el médico, pero las mayores técnicas realizadas eran cuidados técnicos indirectos:

  • Limpieza del hospital y material.
  • Cuidados de higiene y prevención, tanto de aseo personal del enfermo como el arreglo de camas, lavado de ropas, …
  • Preparación de comida para el paciente.
  • Vigilancia que implica la observación del estado del enfermo, no permitir que se traigan comidas para los pacientes ajenos a las dadas por las cuidadoras.
  • Eliminación de fluidos.
  • Asistencia espiritual.
  • Distintas tareas ordenadas por el médico, como por ejemplo la puesta de diferentes unturas o medicinas.

 

Beguinas

Las Beguinas fueron aquellas mujeres cristianas que, en el siglo XII, en Flandes y en los Países Bajos, concluyeron en agruparse para vivir juntas su deseo de entrega a Dios y a los más necesitados, pero haciéndolo al margen de los cánones de la Iglesia católica, a la que rechazaban por su corrupción y por no reconocer los derechos de las mujeres.

Por ello son consideradas el primer grupo feminista de la historia, pues rehuían las órdenes de los hombres, que en aquella época eran los que regían todo lo relacionado con la política y la religión.

Es en Flandes y Alemania donde comienzan a surgir estas formas de vida religiosas, pero no monacales. Además, en la Europa Medieval la comunicación era mucho más fluida, lo que permitía que si este tipo de ideas y organizaciones triunfaban se extendiesen con rapidez, especialmente a través de las Vías de Peregrinación Clásicas, que eran el Camino de Roma y el Camino de Santiago.

Estas comunidades que se dedicaban al bien y al cuidado de los demás, gozaron de dos siglos de expansión rápida, pero fue precisamente este auge y su falta de sumisión a las altas esferas eclesiásticas lo que provocó su persecución por parte de la Iglesia, incluso algunas fueron quemadas vivas y otras condenadas a herejía4.

Mujer fundadora de hospitales en el camino de Santiago

Desde los tiempos primeros de la peregrinación, no solo encontramos a hombres fundadores de hospitales, también encontramos mujeres que fundan hospitales para peregrinos. Y no solo a aquellas que, por su situación social, y sobre todo económica, podrían parecer especialmente indicadas para ello, como pudieran ser las reinas y las damas de la nobleza.

Muy numerosos son los hospitales fundados por ellas, podemos citar el Hospital de la Reina, cuyo objetivo y finalidad era la asistencia a personas enfermas, sin importar del sexo que fuera, de cualquier edad y que precisando servicios hospitalarios carezcan de recursos.

Se recoge la tradición civil de esta institución la atención a peregrinos jacobeos, enfermos crónicos y terminales, así como otras enfermedades sociales que el centro pueda atender, sin importar que fueran peregrinos enfermados en el Camino de Santiago o cualquier otro tipo de enfermo de los alrededores del hospital.

Sin embargo, también cabe destacar los pequeños hospitales fundados y dotados a orillas del Camino de Santiago, como el promovido a mediados del siglo XII, por María Ordóñez, en Río Seco para pobres en un principio. Posteriormente sería donado junto con algunas otras propiedades al monasterio de San Vicente de Oviedo, estableciéndose la condición de que todo ello fuera destinado al cuidado de la salud de quienes no pueden permitirse los elevados honorarios de los médicos profesionales, reservados para las clases más pudientes de la sociedad6.

A partir de la Baja Edad Media, cuando el flujo de peregrinos aumenta, este hospital de Rioseco empieza a cumplir las funciones de hospedería de peregrinos. El hospital medieval de Pola de Siero, llamado de los Santos Mártires de San Fabián y San Sebastián, se levantó en los alrededores del templo parroquial. Se relaciona con la capilla del antiguo hospital sierense un relieve en el que aparecen Los Santos Mártires a los que estaba dedicado al hospedaje de los peregrinos especialmente.

Del mismo modo, en el año 1500, tenemos conocimiento de un hospital fundado para el uso en especial para los enfermos en el Camino de Santiago en el lugar de Fonfría, en la vertiente lucense del puerto del Acebo, sobre el Camino Primitivo, por la asturiana Aldonza Rodríguez de Ibias; además del hospital, también fundó una venta en la que pudieran abastecerse de comida, descansar, asearse y reponer fuerzas para seguir su ruta todos los peregrinos.

Mujeres Peregrinas

Con el auge del Camino de Santiago en el siglo XII, la tumba del Apóstol Santiago se convirtió para los cristianos en el principal punto de atracción que llevó a multitud de hombres y mujeres a emprender las diferentes rutas jacobeas.

La mayoría de las mujeres que lo realizan, son impulsadas por promesas, búsqueda de respuestas interiores, la necesidad de capturar un poco de magia durante esa experiencia que les pone en contacto directo con la naturaleza y cambia su modo de pensar, su opinión sobre ellas mismas, o les hace olvidar o al menos superar, algunas cuentas pendientes con su vida.

Pese a que el Camino de Santiago implica una aventura para reflexionar y sobre todo motivos religiosos, lo que el peregrino iba a encontrar en los rudos parajes del Camino de Santiago, lo convertía en una experiencia de alto riesgo.

Por esos tiempos existían falsos peregrinos dispuestos a asaltar y robar, el riesgo de sufrir congelación, los ataques de los lobos, el contagio de enfermedades infecciosas e incluso la falta de agua potable, que, durante la Edad Media produjo la muerte por envenenamiento de no pocos peregrinos y caballos, hacían de este viaje una arriesgada aventura que no todo el mundo, por mucha fe que tuviera, estaba preparado y/o dispuesto a correr. Al mismo tiempo, el viaje discurría por distintos reinos, con distintas monedas, y el simple hecho de cambiar, era de por si toda una aventura.

La mayoría de las mujeres que decidieron llevar a cabo su peregrinación se mantienen en el anonimato, y aunque son todas y cada una de ellas las que forman parte de la historia del Camino de Santiago, son solamente unas pocas a las que conocemos, en la mayoría de los casos por tratarse de mujeres de alta clase social.

Tanto reinas como mujeres pertenecientes a la nobleza han jugado un papel fundamental en lo que es en este momento el Camino, contribuyendo fundamentalmente a su desarrollo mediante la fundación de iglesias o albergues y la construcción de diversas infraestructuras viarias como puentes que hiciesen de las peregrinaciones a Santiago una experiencia más segura.

Alguno de los muchos ejemplos de mujeres canonizadas que decidieron emprender su peregrinación a Santiago es el caso de Santa Isabel de Portugal, buena muestra de su cultivo de la espiritualidad son las dos peregrinaciones a Santiago de Compostela llevadas a cabo en 1327 y en 1335 peregrinaría de nuevo a Compostela, intuyendo la cercanía de la muerte. Realizó el viaje a pie, casi de incógnito y pidiendo limosna, como una pobre peregrina más, sin otra compañía que algunas damas de su antigua corte que, por motivos igualmente, piadosos, quisieron acompañarla.

Santa Brígida de Suecia, santa patrona de Suecia y una de las patronas de Europa, fue otro ejemplo de mujer canonizada que inició su camino a Santiago en el año 1341, quién peregrinó a Compostela acompañada de su marido junto con un séquito de religiosos y laicos.

01 August 2022
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