La Ética Reflejada En La Participación Social Del Empresario

La participación social del empresario traza un puente necesario entre el derecho y la ética; es decir, entre lo que es obligatorio y lo que es justo. El sector empresarial, al igual que cualquier otro sector, debe hacerse cargo de los impactos que sus decisiones y actividades tienen en la sociedad y el medio ambiente. Si bien es cierto que la producción empresarial colabora mediante la creación de empleos y de bienes y servicios, la responsabilidad política y social que recae en sus manos es mucho mayor que en el pasado. La globalización nos impone una nueva ciudadanía, pero ello no implica menoscabar nuestro compromiso con la territorial.

Todos los sectores y sensibilidades sociales pueden participar en las decisiones que afectan al medio ambiente. Ya no se trata de asumir un proyecto desarrollista limitado a una causa o a una comunidad, la participación social empresarial consiste en la defensa de los valores patrióticos, éticos, productivos y políticos que la sociedad ha hecho suyos. La institucionalidad de las empresas debe orientarse a aportar soluciones a las problemáticas colectivas de la comunidad, la ciudad y la nación. La ética tiene un factor multiplicador que potencia los resultados negativos y positivos. Por lo tanto, el empresario tiene la responsabilidad social de ser ejemplo de buenos valores. Esta es una premisa que debe llevar a cabo, en primera instancia, de manera individual. El empresario tiene la responsabilidad de:

  • Crear espacios donde las personas obtengan crecimiento personal.
  • Tratar de ser personas justas y prudentes.
  • Promover el desarrollo social.

El empresario es un artista y su obra es la empresa. Su tarea es manejarla a partir de sus propios valores y fomentar la participación social, ya que la indiferencia es el enemigo del desarrollo de cualquier país. Esta indiferencia social se debe, principalmente, a un desencanto propio de la modernidad que recae en los malos gobernantes. El papel de los políticos a lo largo de la historia puertorriqueña es una de las grandes consecuencias de la escasa participación ciudadana. No obstante, esta ausencia de “fe” en las instancias gubernamentales tiene una doble función reparadora:

  • Hace que la población vuelque sus ojos hacia la empresa.
  • Se incrementen las expectativas de las personas en cuanto al papel del empresario y su colaboración.

Lo anterior incentiva al empresario a trabajar a partir de buenas prácticas y apegado a una ética de transparencia. En cualquier negocio se requiere, además de la inversión, los activos financieros y los recursos humanos de un capital social, constituido por la reputación y la confianza. Los modelos de negocio bien planteados son grandes contribuyentes del desarrollo económico y social. No sólo crean riqueza y satisfactores a un precio justo y razonable, sino que promueven el crecimiento personal y social. Un modelo ético de negocio es una alternativa muy sana para:

  • Combatir la pobreza.
  • Promover una sociedad mucho más justa.
  • Crear espacios que den pauta a la transparencia.

Por lo tanto, un mercado sano e institucionalizado promueve la participación social y la construcción de una sociedad mucho más humana. Vivimos en una época en la cual el desarrollo económico y social ya no se deja únicamente en manos del gobierno. La población exige a los empresarios una participación lícita. Estos asumen poco a poco una mayor responsabilidad social basada en la competencia justa. Estas dos acciones son motor de riqueza y progreso. La responsabilidad primaria de las gestoras y los gestores sigue siendo liderar sus empresas con fines de que los resultados financieros y operativos sean excelentes. ¿Pero es esto suficiente para cumplir con su responsabilidad? Las próximas generaciones merecen un futuro que ponga de relieve la dignidad humana, la solidaridad, el bien común y el respeto al medio ambiente. No importa el tamaño ni la naturaleza de la empresa, lo que realmente importa es que se tome conciencia a todo nivel.

Referencias

  • ACCINELLI, E., & DE LA FUENTE, J. (2013). Responsabilidad social corporativa, actividades empresariales y desarrollo sustentable. Contaduría y Administración, 58(3), pp. 117-148. Recuperado de http://www.elsevier.es/es-revista-contaduria-administracion-87-pdf-90380283-S3
  • ANTELO, Y., & ROBAINA, D. (2015). Análisis de la Responsabilidad Social Empresarial basado en un modelo de Lógica Difusa Compensatoria. Ingeniería Industrial, 36(1), pp. 58-69. Recuperado de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1815-59362015000100007&lng=es&tlng=es
  • ARRIAGADA, I, MIRANDA, C, PÁVEZ, M, 2004, Lineamientos de acción para el diseño de programas de superación de la pobreza desde el enfoque del capital social, Guía conceptual y metodológica, Capital Social y Políticas públicas Manuales, Núm., 36.
  • PARKER, C, (2003) “Capital social y superación de la pobreza: nuevos enfoques para la evaluación de impacto”, Arriagada, Irma y Miranda, Francisca (compiladoras), Capital social: potencialidades analíticas y metodológicas para la superación de la pobreza, CEPAL, Santiago de Chile
25 April 2021
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