Proceso De Politización De La Mujer En Latinoamerica

Se habla de un proceso de politización cuando existen desigualdades sociales y, estas escalan a ser un conflicto social ya que los afectados por las desigualdades se dan cuenta que necesitan levantar la voz para que se acabe cambie esa situación, para lograr ser escuchados por el resto de la sociedad o las autoridades. El colectivo afectado debe de organizarse para dejar bien en claro cuáles son sus demandas y cuáles son sus propuestas, y así lograr llevar el conflicto al escenario público para que el Estado comience a tomar decisiones en beneficio la ciudadanía. En este proceso surgen actores sociales que se proclaman en contra del cambio en la sociedad, y es ahí cuando entra la política como regulador de las tensiones creadas.

Movimiento feminista en México

A lo largo de la historia de México, han sucedido numerosos movimientos feministas que han logrado grandes avances hacia el reconocimiento de los derechos de la mujer. Comenzaron en 1910, junto con la Revolución Mexicana, era un club de mujeres llamadas “Las Hijas de Cuauhtémoc”, que buscaban el sufragio femenino; posteriormente, se unieron a Francisco I. Madero para encabezar una protesta contra el gobierno de Porfirio Díaz Mori.

Una de las grandes feministas de la época de la Revolución Mexicana fue Hermila Galindo que, siendo secretaria de Venustiano Carranza, envió una petición al Congreso, pidiendo derechos políticos para la mujer argumentando que, en el Plan de Guadalupe de 1913, se hablaba de los mismos derechos para todos los mexicanos. Pero al crearse la Constitución de 1917, no se tomó en cuenta su petición porque se decía que las mujeres no sentían necesidad de participar en los asuntos de política. Años después, Hermila Galindo se postuló como candidata para diputada del quinto distrito de la Ciudad de México, ganando por mayoría; pero el entonces, Colegio Electoral, no reconoció su triunfo.

Los primeros pasos para alcanzar el sufragio femenino comenzaron en 1923, en el estado de Yucatán, con el gobernador Felipe Carrillo Puerto, que reconoció el derecho de votar y ser votadas para la mujer; y ganaron tres mujeres las elecciones para diputadas del congreso local. Esto no duró mucho ya que, en 1924, fue fusilado por un grupo de conservadores. En consecuencia, a esto, las diputadas tuvieron que dejar el cargo por amenazas de muerte del mismo grupo. Diez años después, el presidente Lázaro Cárdenas, lanzó una iniciativa de reforma que permitiría votar a las mujeres, pero no tuvo seguimiento porque el Partido Nacional Revolucionario (actualmente ‘PRI’), argumentaba que las mujeres serían persuadidas por los sacerdotes para cambiar sus votos.

Finalmente, al llegar a la presidencia Adolfo Ruiz Cortines, el Partido Acción Nacional le solicitó que se continuara con la iniciativa de Cárdenas para otorgarle la participación política a las mujeres. En 1953, se publicó en el Diario Oficial, la reforma constitucional en la que se le otorgan los derechos políticos a la mujer. Es así como se logró el sufragio y la participación política de la mujer, con base en un conflicto social de desigualdad que se politizó.

En la actualidad nos enfrentamos a diversas desigualdades en materia de equidad de género. Recientemente ocurrieron diversas protestas en Ciudad de México, donde las organizaciones feministas se congregaron para hacer una movilización masiva. Se exige acabar con la violencia de género que viven las mujeres hoy en día en el país; esto con base en los diversos casos de abuso a la mujer y, un caso en específico, fue el de una adolescente que fue presuntamente violada por cuatro policías de la Ciudad de México. Esto es un claro ejemplo de cómo una desigualdad, en el caso de las mujeres, escala a la esfera pública en busca de resolución y con un reclamo a las autoridades de ser atendidas sus demandas. Si no fuera por la política como una herramienta para la regulación, este conflicto no hubiera logrado ser escuchado por las autoridades que pueden adoptar sus demandas. Durante el desarrollo de la manifestación en la ciudad las representantes feministas afirmaban que existen actores políticos que se aponen a que el conflicto se politice, esto porque muchas de las demandas de movimiento feminista va en contra de la ideología conservadora, al igual que expresaban que había otros actores como gobernadores y alcaldes que no asumen su papel en la resolución del conflicto es decir que el plego petitorio de la movilización no solo es para el caso en específico de la ciudad de México sino también para todo el país. Las protestas feministas lograron que la jefa de gobierno lograra hacer mesas de dialogo para atender la situación en la ciudad sin embargo no lograron llevarlo a la agenda del presidente de la república, el solo dijo que la guardia nacional es su mecanismo para terminar con los feminicidios y con la violencia contra la mujer.

También es parte de la politización de los conflictos sociales que partidos políticos se adueñen de los movimientos para hacer ver que ellos están del lado del movimiento para que si llegan a tener algún logro se pueda decir victoriosos también ellos, un caso parecido es cuando logran el sufragio femenino los diputados del PAN y hoy en día ellos se adjudican este logro, pero si no hubiera sido como ye se mencionó por todos los acontecimientos de promoción de los derechos a la mujer no se hubiera llegado al logro, en el caso de la protesta feminista del 2019 lo están haciendo muy en no dejar que ningún partido político se adueñe de su movimiento  

22 October 2021
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