Desvinculación Social y Psicológica de los Ancianos

Introducción

A las personas mayores se les atribuye rasgos propios de las minorías, además en el plano del reconocimiento de sus derechos civiles y políticos y estereotipos y mitos los muestran como poco válidas, sin capacidad de mantenerse en la producción y con escaso interés por permanecer integrados y socialmente vigentes. Dos tipos de desvinculación han sido descritos: la social y la psicológica. La teoría de la desvinculación ha funcionado como “profecía auto cumplida” dado que ella misma fomenta y valida prácticas sociales y políticas que tienden a desvincular a los adultos mayores. 

Esta descripción del fenómeno es desmentida por el hecho de que en muchos países latino americanos, una proporción importante de personas de más de 65 años continúan como actores productivos del sistema económico. Los datos de la CEPAL muestran la influencia y determinación del sistema económico en relación a la mantención de los adultos mayores en el proceso productivo. En Chile, Uruguay y Argentina la importancia del sector activo del grupo de 60 a 64 años se puede explicar porque la jubilación legal para los hombres se inicia a los 65 años. 

Desarrollo

La diferencia de la situación entre estos tres países y Honduras en cuanto a los activos en el rango de 65 años y más, puede deberse al hecho de que la economía de ese país es principalmente agraria y que los campesinos tienden a permanecer en el mundo laboral hasta una edad más avanzada que los trabajadores urbanos. Tanto en Chile como en Argentina hubo un cambio entre el año 1990 y 2000, con un aumento importante de los activos del rango 65 años y más. Lo anterior puede explicarse por las fluctuaciones del mercado laboral. 

Estas cifras muestran que la participación del adulto mayor en el campo laboral no es un fenómeno estático y uniforme, sino que depende de la estructura económica, de los procesos económicos, de las prácticas sociales y de la política del estado. Frente a esos mitos, comienzan a desarrollarse imágenes culturales que expresan una visión positiva de la vejez, como un tiempo de recreación, creatividad, despliegue de potencialidades, un momento en que se alcanza la sabiduría.  El término envejecimiento activo fue adoptado por la OMS a finales de los años 90. 

Con la intención de transmitir un mensaje más completo que el de envejecimiento saludable. La actividad puede ser la característica central de un tipo o estilo de vejez. Permanecer activo es la clave para mantener el sentido de utilidad y ajustarse exitosamente a la vida durante la edad mayor. La edad es un concepto relativo, pues existe la posibilidad de que los ancianos trabajen y que, sean activos durante muchos años. El envejecimiento activo es el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen. 

Se aplica a individuos como a grupos de población. Permite a las personas realizar su potencial de bienestar físico, social y mental a lo largo de todo su ciclo vital y participar en la sociedad de acuerdo con sus necesidades, deseos y capacidades. Maddox sostiene que los viejos deben permanecer activos tanto tiempo como les sea posible, y que cuando ciertas actividades ya no son posibles deben buscarse sustitutos para ellas. El envejecimiento activo y saludable supone poder disfrutar de la última etapa de la vida en condiciones de seguridad económica y personal.

Con participación activa en la vida familiar y social y con una buena percepción de la propia salud. Este concepto es relativamente nuevo, ya que la vejez siempre se ha visto como un estado de deterioro que precede a la muerte. El envejecimiento activo también se vincula con el concepto de calidad de vida. A menudo, en los programas o proyectos de gobierno se plantea no solo agregar más años a la vida sino más calidad a esos años. Por otra parte, en los organismos de salud se ha desarrollado el tema de los estilos de vida saludable, en gran parte condicionado a la prevención de Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT).  

La calidad de vida incluye la percepción personal de satisfacción y felicidad, la relación de la persona con su entorno social y su capacidad y posición económica para adquirir los satisfactores que permiten realizar sus necesidades. El concepto de estilo de vida saludable, es más restringido, pero se puede incorporar al de calidad de vida. La calidad de vida en la vejez tiene que ver con la seguridad económica y con la inclusión social que se asegura por medio de infraestructuras de apoyo y redes sociales. Todo ello promoverá la participación de las personas de edad como miembros activos de la comunidad.

Uno de cuyos roles puede ser transmitir sus experiencias a las generaciones más jóvenes, al tiempo que comprenden su estilo de vida y los desafíos que les son propios. La calidad de vida en la vejez dependiente implica necesariamente el apoyo social y familiar a las personas que desean continuar viviendo en la comunidad, siendo cuidadas en familia, para que puedan seguir haciéndolo, al tiempo que siguen desarrollándose todas sus potencialidades hasta el último momento. La calidad de vida es el producto de la interacción dinámica entre las condiciones externas de un individuo y la percepción interna de dichas condiciones.

 Un concepto operativo de calidad de vida debe contener tanto aspectos subjetivos; valoraciones, juicios, sentimientos; como objetivos; servicios con los que cuenta la persona, nivel de renta y otros. Estos componentes subjetivos y objetivos de la calidad de vida conducen al problema metodológico de la calidad de vida que debe ser también multimetódica, es decir, requiere la aplicación de diversos instrumentos para aprehender ambos aspectos. Se puede sintetizar el concepto de calidad de vida como un constructo cultural histórico, que se da en cada sociedad y que, puede ser específico para distintos grupos sociales. 

En particular este concepto se puede aplicar al adulto mayor. Este concepto incluye elementos objetivos vinculados a la satisfacción de necesidades. Al mismo tiempo, incluye elementos subjetivos, tanto cognitivos como emotivos. La calidad de vida y la funcionalidad durante la vejez están directamente relacionadas con las oportunidades y privaciones que se han tenido durante la infancia, la adolescencia y la edad adulta. Los estilos de vida, la exposición a factores de riesgo y las posibilidades de acceso a la promoción de la salud.

Prevención y recuperación de la enfermedad en el transcurso de la vida, constituyen aspectos importantes al momento de evaluar la calidad de vida y funcionalidad del adulto mayor. En un sentido amplio, los estilos de vida se contextualizan social y culturalmente y sólo pueden hacerse inteligibles en el marco de la historia individual y colectiva de los procesos de la salud y la enfermedad. En esta dimensión, los estilos individuales de vivir la vida se alimentan de las condiciones bajo las cuales se vive, en un grupo, en una sociedad, en un momento de la historia.

Los estilos de vida como parte de una dimensión colectiva y social, comprenden tres aspectos interrelacionados: el material, el social y el ideológico. En lo material, el estilo de vida se caracteriza por manifestaciones de la cultura material: vivienda, alimentación y vestuario. En lo social, según las formas y estructuras sociales: tipo de familia, grupos de parentesco, redes sociales de apoyo y sistemas de soporte como las instituciones y asociaciones y en el plano ideológico, los estilos de vida se expresan a través de las ideas.

Valores y creencias que determinan las respuestas o comportamientos a los distintos sucesos de la vida. Los estilos de vida incluyen la presencia de factores de riesgo y/o de factores protectores para el bienestar y la salud, por lo cual deben ser vistos como un proceso dinámico que no solo se compone de acciones o comportamientos individuales, sino también de acciones de naturaleza social. En el plano personal y psicosocial se pueden mencionar algunos indicadores: tener sentido de vida, objetivos de vida; mantener la autoestima, el sentido de pertenencia y la identidad.

Mantener la autodecisión, la autogestión y el deseo de aprender; brindar afecto y mantener la integración social y familiar ; tener satisfacción con la vida; una vida afectiva y sexual satisfactoria; solidaridad, tolerancia y negociación; capacidad de auto cuidado; ocupación de tiempo libre; comunicación y participación a nivel familiar y social; participar en programas de bienestar, salud, educación, culturales, recreativos, seguridad económica, entre otros. La salud fue definida por la OMS como el pleno bienestar físico, psíquico y social, y  en  relación con el adulto mayor.

Se define la salud como la mantención de la capacidad funcional del adulto mayor más que como ausencia de enfermedades. El envejecimiento es un proceso fisiológico presente durante toda la vida adulta y que se va acentuando progresivamente con el aumento de la edad,  cuya principal característica es la limitación progresiva de las capacidades y competencias funcionales de adaptación y de interacción del ser humano con su medio ambiente biológico, físico, psicológico y social. El adulto mayor, si es social e intelectualmente activo, puede considerarse sano.

Aun cuando tenga alguna enfermedad crónica y esté tomando fármacos. La capacidad funcional aumenta durante la infancia y llega al máximo en los primeros años de la vida adulta, declinando a continuación. Sin embargo, el ritmo del declive viene determinado, en gran medida, por factores relacionados con el estilo de vida adulta. Por lo tanto, se puede influir sobre la aceleración de este declive y hacerlo reversible a cualquier edad mediante medidas tanto individuales como de salud pública. El envejecimiento tiene una connotación biográfica, dinámica. 

Es la acumulación continua de varios procesos sociales, conductuales y biológicos que se expresan en una serie de transiciones del estado de salud hasta la muerte. Los cambios en los estilos de vida dirigidos a reducir la prevalencia de los factores de riesgo para muchas de las enfermedades asociadas con el envejecimiento pueden influir sobre la edad de comienzo de esas enfermedades. El envejecimiento se asocia con un progresivo deterioro biológico y aumento de problemas de salud, resultantes de la interacción de factores genéticos y ambientales, que incluyen estilos de vida, hábitos alimentarios.

La actividad física y presencia de enfermedad. Todos los individuos experimentan cambios relacionados con la edad. Al mismo tiempo existe una gran variabilidad dentro de la población anciana en lo que se refiere a correspondencia entre edad cronológica y fisiológica. El proceso de envejecimiento está relacionado con diversas enfermedades crónicas, definidas como procesos de larga duración que raramente curan totalmente. Estas, tienen a menudo consecuencias directas sobre la calidad de vida, incluyendo efectos sobre los hábitos alimentarios y, en consecuencia, sobre el estado nutricional del individuo.

Tomando como base datos epidemiológicos, se sabe que las enfermedades crónicas más prevalentes en la población que envejece son la artritis, hipertensión arterial, y la diabetes. La proporción más cuantiosa corresponderá a las enfermedades no transmisibles. Los índices de hipertensión y la prevalencia de la diabetes aumentan rápidamente en el mundo en desarrollo. Las enfermedades circulatorias y el cáncer ya son las principales causas de mortalidad en Chile, Argentina, Cuba, el Uruguay y partes de Asia.

Conclusión

La Ausencia de depresión es el principal indicador de bienestar y salud mental de la población que envejece. El aumento de la sintomatología depresiva ha sido asociado con tasas más altas de enfermedades somáticas, mayores incapacidades funcionales, y una mayor utilización de recursos para el cuidado de la salud.46.  Del 15.4% de individuos afectados entre los 65 y los 69 años, el porcentaje de personas deprimidas aumenta al 22.8% en aquellos de 85 años de edad o más. En todos los grupos etáreos las mujeres son más afectadas que los varones.

La adopción de estilos de vida saludables y la participación activa en el propio auto cuidado son importantes en todas las etapas del curso vital. La actividad física adecuada, una alimentación sana, no fumar, y el consumo moderado de alcohol y medicamentos en la vejez puede evitar la discapacidad y el declive funcional, prolongar la longevidad y mejorar la propia calidad de vida.

17 February 2022
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