Conflictos Familiares Y El Desarrollo De La Autoestima

En las relaciones familiares así como en todas las relaciones, el conflicto es algo natural y bastante recurrente, pero a diferencia de los demás conflictos este es potencialmente destructivo o ayuda para el crecimiento personal y familiar. Desde niños recibimos bases para nuestra autoestima desde el núcleo familiar, con cimentados de relaciones no solo interna o externo, fortaleciendo nuestra personalidad y la seguridad individual.

Este ensayo no solo se trata de los conflictos familiares, su origen o génesis, sino de las consecuencias que esto puede causar a los miembros de la familia si no es resuelto de la manera adecuada, es relevante mencionar que dichas consecuencias pueden ser positivas o negativas. Partiendo de la que la primera relación hito del individuo es la familia y por tanto es la más importante, permitiendo el desarrolle la autoestima de sus integrantes. En la familia creamos identidad, podemos conocer quiénes somos y forjar carácter.

Pero ¿Qué es la familia? Según el lineamiento para la inclusión y atención de las familias del ICBF (2018), “La familia es una unidad ecosistématica de supervivencia y de construcción de solidaridades de destino, a través de los rituales cotidianos, los mitos y las ideas acerca de la vida, en el interjuego de los ciclos evolutivos de todos los miembros de la familia en su contexto sociocultural”.

Explicado de otra manera, La familia es una agrupación social, es la base de toda sociedad, donde se aprenden los valores y se constituye el desarrollo de la sociedad. Años atrás se entendía el significado de la familia como la integrada por la madre, el padre y los hijos, este sentido se ha vuelto más amplio, siendo tan amplio que muchos se limitan solo a denominarlos como el grupo de personas con el que nos sentimos protegidos, amados y felices.

Adentrándonos más en el tema, a lo largo de nuestras vidas hacemos frentes a diversos conflictos y dificultades, y en la familia esto no es la excepción, pero se le da una connotación más relevantes, ya que si esto no es resuelto de manera satisfactoria las consecuencias serian desde malestar entre sus integrantes, hasta la desintegración del núcleo familiar. El conflicto hace parte de la vida cotidiana y es más tensionante cuando hablamos de convivencia. Hablar una familia donde no existe el conflicto es imposible, por medio de él, si es gestionado de la mejor manera, podemos no solo crecer sino desarrollar nuevas y mejores técnicas para relacionarnos.

De todos los conflictos existentes, los familiares son los más habituales y son los que suelen dejar mayores estragos a su paso, no solo a las personas que se encuentran en el conflicto, sino a todos los integran la familia y en algunos casos a terceros (amigos). Son pocas las familias que se toman la resolución del conflicto como algo serio e importante.

El vínculo creado dentro del núcleo familiar permite tener herramientas necesarias que permiten tener relaciones positivas o negativas; es decir, nada como las personas que tenemos más cerca para edificarnos o destruirnos. La cercanía y los lazos desarrollados dentro de la familia hacen que estos conflictos sean más intensos.

La familia es el chino de la socialización, permitiendo que los niños y niñas puedan desarrollar no solo su personalidad sino su autoestima. El sentirse valorados y protegidos es fundamental para un desarrollo de la autoestima sana, mediante experiencias sanas. Muchos padres tienen como máxima preocupación la educación, dejando en segundo plano la importancia de que sus hijos confíen en sí mismo, que aprendan a sobrellevar los problemas sin que su autoestima sea dañada profundamente y que sepan cuáles son sus fuertes y sus virtudes.

La aparición de un problema familiar, la mayoría de las veces trae consigo cambios afectivos o que amenazan el equilibrio y estabilidad familiar. Las razones de las crisis familiares son tan variadas y tan amplias como las familias en sí, estos problemas mal manejados repercuten directamente en los hijos e incluso en ocasiones son llevados a tomar responsabilidades en tiempos donde no se encuentra preparado para ello. Cuando un niño deja de actuar como tal, comienza a sentirse abrumado y se esfuerza tanto en satisfacer las necesidades de sus progenitores que olvida sus propias necesidades, reprimiendo tristezas y causando con ello depresión.

Los conflictos y problemas constantes dentro del núcleo familiar, pueden terminar causando problemas emocionales y de conducta en los niños, afectando no solo el proceso de aprendizaje, sino su autoestima y la manera como se relaciona con su entorno. Sin embargo no todos los niños son afectados de la misma manera aunque sean sometidos a circunstancias parecidas.

Las discusiones y conflictos de los padres suponen estrés en los hijos, influenciándolos considerablemente. Sin importar la edad los niños son capaces de percibir lo que sucede a su alrededor, ya que además son capaces de entender y comprender el lenguaje no verbal. Si hablamos de las consecuencias para aquellos niños que son expuestos a situaciones de conflictos mal manejadas constantemente, tenemos que estas pueden ser a largo y a corto plazo.

A corto plazo, tenemos que pueden llegar a sentirse inseguros y surgen los miedos ante una posible separación de sus progenitores. La ansiedad o el sentimiento de culpa también pueden aparecer en esta etapa. A largo plazo, es cuando se acentúan las consecuencias a nivel comportamental, conductual y emocional, por otro lado también es muy factible comenzar a notar rasgos de baja autoestima. Todo tiene una fuente común, los problemas emocionales, sumados a la incapacidad de expresar y manejar las emociones para adaptarse a un ambiente de manera positiva.

Cuando los niños son expuestos constantemente a conflictos y estrés, con el mal manejo de los conflictos por partes de sus padres, aprenden de estas manera las posibles conductas futuras ante circunstancias que para ellos pueden llegar a ser las mismas. Los niños aprender por medio de la observación, es por ello que suelen repetir comportamientos que experimentan y observan dentro de su entorno familiar.

En este ensayo, tocaremos un poco más a fondo una consecuencia a largo plazo especifica provocada por la exposiciones a situaciones de conflicto, esta es la autoestima, descrita como la valoración que un sujeto hace sobre sí mismo, de acuerdo a las relaciones y sus experiencias, existen diversos factores que influyen en el desarrollo de la autoestima, siendo las relaciones familiares uno de los más importantes, donde no solo se adquieren conductas, sino también pensamientos, ideales, aptitudes y actitudes relevantes para el desarrollo personal como individuo.

La autoestima, es forjada durante los primeros años de vida y esta va variando durante el crecimiento. La familia afecta directamente en nuestra autoestima. La autoestima se comienza a construir desde la infancia porque es donde damos nuestros primeros pasos a forjar la personalidad, fundado en los mensajes y conductas que vayamos recibiendo en nuestro entorno; por ejemplo, si mantenemos una autoestima alta, el sentimiento de capacidad, amor propio y confianza en sí mismo, nos trasmite la confianza de hacer todo aquello que nos propongamos. Por otro lado, si mantenemos una autoestima baja, es posible que los sentimientos con lo que estemos familiarizados sea la inseguridad, la falta de aceptación o la negatividad, esto aplica para todos los ámbitos de nuestra vida.

La manera de manejar el conflicto dentro del grupo familiar puede tener dos tipos de influencia:

  • Familias inestables: en este tipo de familias los límites no son claros, existe dificultad al expresar sus emociones y sentimientos, predominando el reproche dentro de sus integrantes. Una de las principales características es emitir mensajes contradictorios o negativos a los hijos. Llevando esta situación como la consecuencia que arrastra a la vida adulta, es probable tener un adulto inseguro, incapaz de afrontar consecuencias y resolver los problemas cotidianos satisfactoriamente, tienden a ser dependientes e incapaces de mantener una relación sana, trayendo las situaciones vividas dentro de la familia a su vida cotidiana.
  • Familias estables: Son capaces de proporcionar estabilidad emocional, física y mental al niño. En estas familias existe la posibilidad de expresar las inconformidades, disgustos y emociones, ensañando a utilizar y manejar la inteligencia emocional. Creando lazos sólidos en el niño y fortaleciendo su autoestima, preparándolos para una vida adulta sana.

Es necesario fomentar la autoestima de nuestros niños, creando un ambiente familiar sano y tranquilo, donde el niño se sienta querido y respetado. Es vital que aprenda a confiar en sus habilidades, que sea consciente de que lo que hace bien y lo que hace mal y que trabaje en ello de manera sana. Desde el seno de su hogar se debe tener una perspectiva realista en cuanto a sus posibilidades y guiar al niño, dándole pequeñas responsabilidades y colocando objetivos que estén dentro de su alcance.

Lo que estima el niño de sí mismo, es algo que no nace con él, se forja con el trascurrir de los años y las circunstancias que lo rodean, sobre todo con el lenguaje del que se rodea. El niño interioriza y realiza sus propias conclusiones de quien es él. Los padres son modelos en la vida de los niños, influenciados por reacciones emotivas y principalmente la manera como se van afrontar al mundo. Los padres con autoestima baja o mal manejo de los conflictos familiares, pueden afectar de manera negativa a su hijo.

El desarrollo de nuestra autoestima en nuestra infancia se ve influenciada básicamente por tres factores: aspectos físicos, nuestra conducta y nuestro rendimiento académico. La forma como se maneje estos factores durante la infancia por nuestros padres puede tener efectos negativos o positivos en nuestra vida; es decir, así como puede traer seguridad, confianza, puede traer indefensión, inseguridad y miedos.

La familia como lo hemos mencionado anteriormente, influye en el desarrollo de nuestra autoestima, pero también es cierto que no todo lo que nos ocurre en el paso debe determinar quiénes somos. En nuestras manos está la posibilidad de recuperar una infancia de carencias y conflictos, para llenarla de madurez y seguridad. La autoestima se trabaja cada día, trabaja fuerte, exígete y regálate mucho amor propio. Siempre estamos a tiempo de invertir en nuestra autoestima.

Para evitar que los niños se conviertan en víctimas de este tipo de conflictos, el comportamiento del padre debe ser siempre a salvaguarda la felicidad, estabilidad y bienestar de sus hijos. A continuación proporcionaremos algunas recomendaciones para que el impacto negativo en los hijos sea lo menor posible:

  • Existen temas que no se pueden tocar delante de los niños, es mejor evitarlos
  • No se debe desautorizar al otro padre.
  • Si se presenta la situación de que los padres discuten delante de los hijos, es importante que cuando haya la reconciliación los hijos también hagan parte de esto. Así sin dañar la autoestima del niño aprende que los padres también pueden llegar a equivocarse, pero sobre todo es importante reconocer el error.
  • No está permitido generalizar, aquí tenemos el famoso “es que siempre”
  • Expresar los sentimientos y emociones de manera sana, no es necesario gritar o alzar el tono de la voz.
  • Intentar mantener puntos de vista constructivos, no se trata de buscar culpables, sino soluciones.
  • Se debe evitar el silencio, los problemas no se arreglan solos, es necesario elegir el mejor momento para hablar.
  • Comunicación asertiva, respetando y reconociendo los puntos de vistas del otro aun cuando son diferentes.
  • Es importante que cada día haya un momento familiar sagrado, el momento de dialogo, de escuchar sin ser juzgados y expresarse con amor,

Para concluir, tenemos que si bien es cierto que las discusiones son inevitables dentro del plano familiar y que en cualquier momento se pueden presentar, también pueden ser reguladas para causar el menor impacto negativo en la vida de los niños. Lo beneficioso y saludable de poder enseñar con el ejemplo a los hijos a través de las diferencia y el conflicto que se presenta dentro del núcleo familiar.

El miedo y la inseguridad son los sentimientos que rodean a tu hijo cuando tú como adulto no puedes resolver un conflicto familiar de manera adecuada. La incertidumbre es desplazada por la baja autoestima de igual manera la disminución de la confianza que tienen hacia sus padres. Cuanto más prolongada sea la exposición del niño a un ambiente hostil, mayor será la dificultad de los niños para regular y expresar sus emociones, el abandono y el miedo predominan, causando mayor riesgo de presentar ansiedad y baja autoestima.

Presenciar constantemente conflicto dentro de su núcleo familiar, afecta considerablemente la capacidad del niño de gestionar sus emociones, partiendo de que la inteligencia emocional está basada en la capacidad que tenemos de identificar y expresar nuestras emociones. Los niños que crecen emocionalmente sanos, es porque han aprendido a vivir la vida desde su propia experiencia, acompañada de la protección y el cuidado de los mayores, el respeto hace parte fundamental en la vida de los niños. La resolución de conflictos y afrontamiento de los conflictos de manera adecuada a partir del ejemplo, permite tener hijos emocionalmente sanos.

Cuando los niños se convierten en adolescentes y más tarde en adultos, será él quien decida quién es verdaderamente, pero unas buenas bases será la mejor partida.

Bibliografía

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  • ICBF. (2013). La infancia: el entorno protector de nuestros niños, niñas y adolescentes colombianos. Recuperado el 17 de agosto de 2019 de https://www.icbf.gov.co/sites/default/files/publicacion-47-a.pdf
  • Pavlina, S. (2006). Understanding Family Relationship problems.
  • Sánchez, A. (2018). Autoestima infantil – Desarrollo de la autoestima en los niños. Recuperado el 16 de agosto de 2019 de https://www.educapeques.com/escuela-de-padres/la-autoestima-infantil-indispensable-en-el-desarrollo-de-los-ninos.html
  • Trasobares, M. (2002). Cómo mejorar tu autoestima: cambia la vida y tus relaciones personales con autoestima. España. Océano ambar.
09 July 2021
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