Cuidado de la Salud Mental en Tiempos de COVID-19 y su Impacto Negativo

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Coronavirus, son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos; a finales del año 2019 apareció el COVID-19 que es una enfermedad infecciosa causada por el coronavirus. Se conoce que cualquier persona puede infectarse, independientemente de su edad. Es aterrador observar las cifras que entrega la OMS (Organización Mundial de la Salud) 1.14 millones de personas han perdido la vida alrededor del mundo. Colombia es séptima en las tablas de países más afectados por el covid-19 con un total de 990 mil infectados y los porcentajes de recuperación son poco alentadores. Tan solo, en el Valle del Cauca han fallecido 33.491 hasta la presente fecha (12 de noviembre de 2020).

En nuestro país para regular la propagación del virus se estipula el Decreto 457 del 23 de marzo de 2020 “por medio del cual se imparten instrucciones para el cumplimiento del Aislamiento Preventivo Obligatorio de 19 días en todo el territorio colombiano y que incluye 34 casos o actividades en las que se permitirá la circulación de las personas, con el fin de garantizar el derecho a la vida, a la salud y la supervivencia” (Ministerio, 2020)

Durante el desarrollo de este texto integraremos diversos conocimientos de como el derecho, la moral y la justicia, se ven afectados en relación con la salud mental de las personas durante la pandemia.

Tendremos en cuenta en el transcurso del presente año (2020) hubo varios decretos donde los habitantes debían estar dentro de sus hogares guardando su derecho a la vida a partir de allí podemos ver como personas de estrato socio económico 1, 2 y 3 se encuentran involucrados en diversos problemas como el maltrato familiar psicológico, afectaciones a nivel mental, económico, entre otros.

Dentro de un primer aspecto se mencionará que, en la salud mental existen muchos tipos de enfermedades, que pueden afectar a cualquier persona, como por ejemplo Trastorno depresivo mayor, trastorno de ansiedad, trastorno bipolar, demencia, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, esquizofrenia, trastorno obsesivo – compulsivo, autismo, trastorno por estrés postraumático.

En este caso y ya planteado lo anterior hablaremos de algunos tipos de trastorno que afecta a las personas y ahora más cuando el confinamiento llegó a la vida, considerando así un riesgo para la vida de ellos y de sus familiares. Incluimos los casos de afectación mental generados por el maltrato intrafamiliar que aumento al permanecer todas las familias dentro de sus hogares la mayor parte del tiempo.

La salud mental y la pandemia

La pandemia ha sido un detonante de infinidad de problemas, uno de ellos, la salud mental, “(…) esta es un estado dinámico que se expresa en la vida cotidiana a través del comportamiento y la interacción de manera tal que permite a los sujetos individuales y colectivos desplegar sus recursos emocionales, cognitivos y mentales para transitar por la vida cotidiana para trabajar, para establecer relaciones significativas y para contribuir a la comunidad” (MinSalud, 2013), en relación con esta definición es importante tener en cuenta que según el Colegio Colombiano de Psicólogos (colpsic), la forma como nos comportamos y nos relacionamos con las personas y el entorno en nuestra vida diaria es el resultado de la manera en que transcurren las percepciones, los pensamientos, las emociones, las creencias y demás contenidos en nuestra mente, los cuales se encuentran íntimamente afectados por factores genéticos, congénitos, biológicos y de la historia particular de cada persona y su familia, así como por aspectos culturales y sociales.

La salud mental es una construcción social que puede variar de un contexto a otro, dependiendo de los criterios de salud, enfermedad, normalidad y anormalidad establecidos en cada grupo social que puede ser tan extenso como una nación o tan reducido como una familia, lo cual influirá directamente en la forma de sentirse sano o enfermo de las personas pertenecientes a un determinado grupo. Por esto y más, decimos que la importancia de reconocer un tema como la salud mental es igual o superior a las demás afectaciones durante esta pandemia. Mantener una salud mental controlada es mantener el equilibrio en los diferentes ámbitos que componen la vida de un individuo para tener como resultado bienestar y calidad de vida.

“(…) la salud mental tiene como uno de sus fines la tranquilidad de las personas, esto lo afirma el centro psicológico”: (Freud, 2020). Según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos y el portal Medline Plus, “(…) la salud mental incluye el bienestar emocional, psicológico y social. Afecta la forma en que se piensa, se siente y se actúa cuando se enfrenta la vida. También ayuda a determinar cómo manejar el estrés, de relacionarse con los demás y tomar decisiones. La salud mental es importante en todas las etapas de la vida, desde la niñez y la adolescencia hasta la adultez” (Citado en mensaje de blog Uniminuto, s.f.)

La pandemia es un momento de desequilibrio y es cuando más probabilidad existe que se manifiesten afectaciones en la salud mental, puesto que la anormalidad o el cambio de las dinámicas sociales genera emociones de angustia, incertidumbre y caos. Surge el miedo, la preocupación y el estrés como respuestas normales en momentos en los que nos enfrentamos a lo desconocido, situaciones de cambios o crisis.

Al temor de contraer el virus en una pandemia como la de COVID-19, se suma el impacto de los importantes cambios en nuestra vida cotidiana provocados por los esfuerzos para contener y frenar la propagación del virus; surgen nuevas y desafiantes realidades como lo son: el distanciamiento social, el trabajo desde el hogar, presiones económicas, el desempleo temporal, la educación de los niños desde las casas y la falta de contacto físico con los seres queridos y amigos.

El aislamiento social está argumentado y regido por los decretos 457-531 de marzo del 2020, sin embargo, nos preguntamos si realmente la sociedad está acatando las normas para el cuidado de todos los ciudadanos. Hay una preocupación constante por la posibilidad de enfermarnos o por la duración de la pandemia, y lo que nos depara el futuro. El exceso de información errónea y los rumores circulan todo el tiempo, ignorando la ley 599 del 2000 que castiga la circulación de rumores e información falsa, ya que esta puede generar que nos sintamos sin control y que no tengamos claro qué hacer.

En la pandemia nos hemos sentido estresados, con ansiedad, con miedo, con tristeza o con soledad. Es posible que empeoren los trastornos de salud mental, incluyendo la ansiedad y la depresión. La circulación de información errónea o exagerada empeora las condiciones psicológicas de los individuos.

Diversas instituciones privadas y públicas incitan al cuidado de la salud mental en estos momentos de pandemia, generalmente indican que las personas deben dormir lo suficiente, realizar actividad física, comer de manera saludable, evitar el tabaco, el alcohol, las drogas, limitar el tiempo frente a las pantallas, entre otros.

Sumado a todas las anormalidades que genera la pandemia, algunas personas resultan emocionalmente afectadas por la muerte de sus familiares a causa del Covid-19 y no poder realizar una sepultura como culturalmente se realizan en Colombia.

También se verán perjudicadas las personas que han tenido o tendrán graves dificultades económicas durante los próximos meses. La cuarentena ha provocado que muchas personas se queden sin trabajo o cierren sus negocios. Todo esto ha provocado que se agraven las desigualdades sociales y la pobreza.

Afectaciones mentales que se agravan durante la crisis

Empezaremos por el Trastorno Depresivo Mayor, “La depresión mayor es un trastorno del estado de ánimo. Se presenta cuando los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un largo período de tiempo. También cambia la manera en la que funciona el cuerpo”. (Biblioteca Nacional de medicina de EE.UU., 2020)

Los proveedores de atención médica desconocen la causa exacta de la depresión. Se cree que los cambios químicos en el cerebro son responsables. Esto puede deberse a problemas con los genes. O se puede desencadenar por ciertos hechos estresantes. Lo más probable es que sea una combinación de ambos, por consiguiente, si no se tiene un buen manejo de esta puede acabar en el suicidio (Medlineplus, 2020)

En un caso más conciso un hombre identificado por las autoridades como “Alberto Ulloque Bolleño que decide quitarse la vida; Según la información proporcionada por las autoridades, era un empresario de la ciudad conocido cariñosamente como ‘El Corroncho’, junto a su familia vivía en una casa en la carrera 50 # 9-61, donde ocurrió el desafortunado incidente. De acuerdo con el informe policial, se descubrió que sucedió alrededor de las 12:18 pm. El hijo de la víctima, Jesús Javier Ulloque González, decidió trasladarse al salón de la casa al notar su ausencia, fue encontrado atado a una cuerda y colgado de la viga del techo y del cuello. Lo que se sabe acerca del suicidio es que ocurrió unos minutos después de que él había estado hablando y bebiendo bebidas alcohólicas, por lo que cuando llegó a su residencia, tuvo una discusión familiar porque estaba afuera durante la cuarentena obligatoria de Covid19. Ante el lamentable hallazgo, sus desconcertados familiares decidieron dejarlo y llevarlo a urgencias del Puesto de Salud Bastidas, pero el médico de guardia no hizo nada porque no registró sus signos vitales” (Diario del Magdalena, 2020)

También podemos hablar del espectro Autista ya llegando a un trastorno con el que varias personas nacen y deben de vivir con esto toda su vida, para aclarar, el autismo “abarca un amplio espectro de trastornos que, en su manifestación fenotípica, se caracterizan por deficiencias persistentes en la comunicación social y en la interacción social en diversos contextos, unidas a patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades” (Xavier, Bursztejn, Stiskin, Canitano, & Cohen , 2007)

Tuvimos la oportunidad de compartir con una persona de la ciudad de Tuluá que padece espectro autista, su nombre es Natalia Ospina, tiene 22 años de edad, nos relató cómo diariamente vive al lado de sus seres queridos su enfermedad y en medio de la pandemia. Vive con sus padres, dice que durante la pandemia se ha sentido bien; ayuda a su mamá a sacudir, ve clases virtuales de danza y deportes, juega con su pelota y escucha música, su deporte favorito es el futbol y le encanta verlo por la televisión, al igual que también está pendiente de las loterías, pues su padre trabaja todos los días como vendedor de chance en el municipio. En su hogar se procura un ambiente de tranquilidad en estos tiempos de pandemia.

Para tener en cuenta, el Municipio de Tuluá, Valle, cuanta con una Unidad de Salud Mental en el norte de la ciudad, que cuenta con especialistas, psiquiátricos, neurólogos entre otros.

La salud mental en medio de la violencia intrafamiliar

El confinamiento es una situación que puede generar estrés en las personas y afectar su salud mental de diferentes formas. En ocasiones, esto puede desencadenar reacciones o comportamientos negativos que crean un mal ambiente en la familia. Durante este periodo de cuarentena se siguen atendiendo estos casos, como las Comisarías de Familia ante situaciones de violencias intrafamiliar y el ICBF que verifica los derechos de los niños, niñas y adolescentes ante reportes de amenaza o vulneración de derechos y los ubica cuando es necesario en modalidades de protección para que reciban la atención que requieren.

La violencia intrafamiliar puede tener múltiples consecuencias a nivel físico y psicológico, tanto para las víctimas directas como para otros miembros del hogar como los niños, niñas y adolescentes presentes.

Por eso, además de tener consecuencias que pueden llegar a ser críticas o fatales, puede afectar la forma como nos relacionamos con los demás, como ejercemos nuestros derechos, tomamos decisiones, e incluso como desarrollamos nuestra personalidad. Según la Ley 1257 de 2008, todas las personas que dentro de su contexto familiar sean víctimas de daño físico, psíquico o daños a su integridad sexual, amenazas, agravios o cualquier otra forma de agresión por parte de un miembro del grupo familiar, pueden pedir una medida de protección a la Comisaría de Familia o al Juez Civil Municipal o Promiscuo Municipal en los lugares donde no hay Comisaría de Familia.

En ese orden de ideas nos fijaremos en la justicia y como el Gobierno con campañas ha ayudado a familias. Un ejemplo de esto es la campaña “juntos por ellas” en la cual se busca minimizar el abuso y violencia contra niñas, niños, adolescentes y mujeres en nuestro país durante la cuarentena, esto con el fin de “prevenir el aumento de los casos de violencia intrafamiliar, de género y abuso infantil” (Arango Olmos, 2020)

La campaña “#Juntos por ellas” que se realiza en las redes sociales, busca -según se explicó-, que, en estos momentos de aislamiento preventivo obligatorio, las mujeres y familias que sean víctimas de cualquier tipo de abuso o agresión lo denuncien a las autoridades, declara la ministra Alicia Arango quien lidera esta iniciativa.

Adicional a esto, varias líneas de atención se han habilitado para denunciar estos abusos, la “Línea Purpura” ha recibido más de 5.000 mil llamadas en esta cuarentena. ONU Mujeres alertó en un informe de que en este contexto de emergencia ‘aumentan los riesgos de violencia contra las mujeres y las niñas, especialmente violencia doméstica, debido al aumento de las tensiones en el hogar y puede también aumentar el aislamiento de las mujeres’ (ONU, 2020)

Es necesario indicar que las líneas de denuncia ante maltrato hacia la mujer, son importantes y se debe de tener conocimiento de ellas, en estas líneas se encuentran; La línea nacional 155, esta se brinda orientación psicosocial y jurídica a las víctimas para su protección y está disponible las 24 horas del día, policía nacional 123 y la nombrada anteriormente, la línea purpura en Bogotá con un numero totalmente gratuito que es 018000112137.

La pandemia deja entrever, además, que, entre los cientos de millones de víctimas de la violencia contra las mujeres y las niñas, se ha intensificado desde el brote de COVID. No por eso olvidamos que, antes de que existiera el COVID-19, la violencia doméstica ya era una de las violaciones de los derechos humanos más flagrantes.

En los últimos 12 meses, 243 millones de mujeres y niñas (de edades entre 15 y 49 años) de todo el mundo han sufrido violencia sexual o física por parte de un compañero sentimental. Con el avance de la pandemia del COVID-19 esta cifra creció con múltiples efectos en el bienestar de las mujeres, su salud sexual y reproductiva, su salud mental y su capacidad de liderar la recuperación de nuestras sociedades, la economía y de participar en ella. La vida, tal y como la conocíamos, ha dado un giro de 180 grados; centros educativos, lugares de esparcimiento, comercios y hasta la vida social que llevábamos al interior de los hogares han tenido que dar un frenazo en seco.

La moral en tiempos de crisis

Pasando a otro contexto situacional, también cabe indicar que la moral, es un factor fundamental en tiempos de pandemia, enfermedad, escases, crisis económica, confinamiento y de tiempo en familia. Cada sociedad se dota de una moral, de un conjunto de valores que definen lo que la gente cree que está bien y lo que cree que está mal. Esta moralidad se refleja en las conductas que se aceptan y las que se rechazan en esa sociedad. Finalmente, todo ello se plasma en unas leyes sociales que definen lo que se puede y no se puede hacer, y en un código penal, que determina las consecuencias que deberá afrontar quien infrinja esas normas.

La pandemia de coronavirus, como fenómeno global que amenaza la vida humana y que ha obligado al confinamiento y al aislamiento social, termina por poner de relieve lo que verdaderamente importa: las familias, el medio ambiente, el quehacer médico, entre otros.

La crisis actual nos está sucediendo a todos como especie, las estrategias de supervivencia necesariamente pasan por comprender que el apoyo y el cuidado mutuo son esenciales. La UNESCO exige “consideraciones éticas desde una perspectiva global resaltó varios puntos que deben ser tenidos en cuenta para tener prácticas éticas correctas. Entre estos, pidió información precisa, clara, completa y transparente a políticos, periodistas y científicos para que cualquier persona, sin importar su edad o nivel de educación, pueda entenderla. Esto con el fin de que los ciudadanos se protejan a sí mismos y contribuyan a la salud pública general” (UNESCO, 2020)

Por lo tanto, si deseamos sobreponernos a los múltiples retos que para la salud pública, para la economía y para el bienestar individual y comunitario, implica la pandemia, es clave realizar una breve reflexión ética sobre algunos valores cívicos primordiales, por ejemplo la , ella es entendida como la capacidad de ponerse en la situación de quien actúa o piensa diferente, implica una actitud por la cual se reconoce que los derechos humanos son universales y mediante la cual me obligo al cumplimiento de unos deberes para con el otro. Por lo mismo, el estigma y la discriminación atentan contra la salud pública y son casi que suicidas en estos momentos. No podrá existir mayor falta de empatía que señalar a los médicos y profesionales de la salud que se encargan del cuidado no solo de los desconocidos sino también de familiares y amigos. Y esto es sólo un pequeño ejemplo entre la crisis moral que existe en individuos que violan los decretos gubernamentales que indican un autocuidado y el cuidado de la sociedad en general.

Conclusiones

El impacto en la salud mental de las personas generado por la pandemia es más notorio en los grupos más vulnerables. Las víctimas de violencia, por ejemplo. No todas las personas tienen la posibilidad de resguardo seguro para poder resistir un confinamiento o cumplir con las recomendaciones para mantener una sana distancia, ni hablar del acceso a la salud. Muchas de estas personas han vivido episodios traumáticos, y la pandemia podría exacerbar su situación emocional. Sumado a esto las crisis económicas que se enfrentan a nivel nacional.

Está muy claro ahora que las necesidades de salud mental deben ser tratadas como un elemento central de nuestra respuesta al covid-19 y de nuestra recuperación de la pandemia, esta es una responsabilidad colectiva de los gobiernos y la sociedad civil, con el apoyo de todo el sistema de Naciones Unidas. No tomar en serio el bienestar emocional de las personas tendrá costos sociales y económicos a largo plazo para la sociedad.

La salud mental no es un juego y todos debemos de estar conscientes de esto, cada ser humano es y actúa diferente, el derecho a la vida es algo fundamental y todos debemos de respetarlo, la justicia tarda pero llega para todos aquellos que privan a la vida a seres indefensos y la moral es algo que debemos practicar a diario para ayudarnos y ayudar a los demás, para así tener paz en estos tiempos tan difíciles, las campañas gubernamentales no son suficientes si las personas en su cotidianidad no acatan las normas de seguridad, si creen que la pandemias es una farsa para controlar a los ciudadanos, los casos de COVID-19 aumentan diariamente debido a la frágil moral que nos impide pensar en la afectación del otro no sólo a nivel de salud pública, sino económico y psicológico.

07 July 2022

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