Derechos Humanos De La Tercera Generación

Los denominados Derechos Humanos de la tercera generación exigen políticas públicas que los desarrollen y la colaboración activa de la sociedad civil. Esta última generación de derechos -cuyo ejemplo paradigmático pueden ser los derechos medioambientales- surge principalmente como consecuencia de la existencia de factores de carácter amenazador para los derechos consolidados, se trate de elementos tecnológicos, demográficos o de cualquier otro género, siempre que posean una repercusión cualitativa en la evolución de las circunstancias. Los derechos de tercera generación son derechos que afectan al hombre como individuo y como grupo, son derechos que engloban en su protección a la humanidad misma. De la misma manera, los problemas derivados de la biotecnología y la biomedicina afectan a toda la humanidad, incluyendo a las generaciones futuras, y tienen que ser abordados desde este punto de vista: las nuevas situaciones requieren ser enfocadas con base en el principio de solidaridad, y no basta con las políticas públicas para hacerles frente, sino que exigen también el esfuerzo de la sociedad civil.

Vale preguntarse en la actualidad si constituyen nuevos derechos la autonomía, la paz, la seguridad, la vida, la privacidad, la preservación del medio ambiente, ¿Acaso no son estos los derechos ‘de siempre’? Esta interrogante responde al nuevo escenario de globalización y auge de los medios informáticos, además de las circunstancias de la sociedad en las que se forjaron dichos derechos y en la que nos encontramos hoy en día, digamos: ¿podría considerarse que hablamos del mismo derecho cuando se protege el derecho a la vida frente al arbitrio del señor feudal, que cuando la mención al derecho a la vida se refiere a la prohibición de la utilización de embriones para la experimentación, o la clonación, o su debate sobre la eutanasia? ¿Acaso nos encontramos ante el mismo derecho? ¿O la dimensión de este ha cambiado?, para poner otro ejemplo, es sabido que la paz y la seguridad han sido siempre uno de los primeros objetivos del derecho, pero ¿hablamos de la misma paz cuando nos referimos a la derivada de guerras, con la utilización de ordenadores y el empleo de substancias que afectan no sólo al enemigo, sino a poblaciones enteras e, incluso, al propio ejército? Otro ejemplo ¿hablamos de la misma privacidad cuando invocamos el principio de inviolabilidad del domicilio que cuando nos referimos a la protección de los datos sensibles frente a su tratamiento informatizado? ¿O es la misma confidencialidad la que apela al deber de guardar el secreto profesional del tradicional médico de cabecera que aquella que se amenaza con la informatización de las historias clínicas y su manejo?

Como vemos las circunstancias en las que se propugnaron los primeros derechos y su contenido cambia constantemente conforme avanza la sociedad, tan es así que la mundialización de la actividad económica y de las comunicaciones propicia un mundo absolutamente interrelacionado, en el cual las decisiones trascendentes no solo limitan sus consecuencias a un país, sino que pueden también afectar a la humanidad en su conjunto. Es precisamente por esta razón por la que resulta imprescindible hablar no ya de derechos del hombre sino también de derechos de la humanidad y de las generaciones futuras, con el objetivo de preservar las posibilidades de supervivencia y de elección para el futuro a medio y largo plazo.

Otro dato a tomar en cuenta es el último informe de Amnistía Internacional, publicado en febrero de 2018, alerta de los inquietantes retrocesos y amenazas que se ciernen en el mundo sobre los Derechos Humanos, enfatizando una serie de puntos negros que convendría analizar: por ejemplo, el odio y el miedo han pasado de la retórica a la realidad, pues son muchos los gobiernos que han intentado aplicar políticas que normalizan la discriminación en gran escala de las minorías y los grupos marginados, retirando garantías de protección de los derechos humanos que ha costado mucho conseguir. El hecho de no poner coto a los crímenes de guerra y de lesa humanidad tiene la terrible consecuencia de hacer del mundo un lugar cada vez más peligroso. El vertiginoso aumento de la desigualdad está creando un clima propicio para el agravamiento de la división social y los gobiernos, en lugar de abordar estos males básicos, reprimen a personas y organizaciones que deciden alzar la voz. Temas como los de la igualdad de hombres y mujeres, los bombardeos de Yemen, el desplazamiento masivo de inmigrantes que buscan nuevas oportunidades ante la inseguridad de sus países de origen, por decir algunos son los que grafican el estado actual de los derechos humanos y nos permite avizorar que conforme ha avanzado la sociedad pareciera que el espectro de protección de los derechos humanos va quedando de lado, lo cual es una verdadera preocupación.

Lo expuesto nos lleva a concluir que las categorías jurídicas tradicionales ahora son insuficientes en estas circunstancias y requieren que el derecho en su conjunto sea reinterpretado de acuerdo con las nuevas necesidades a las que debe hacer frente, situaciones que se han mencionado entre líneas, tales como el problema medioambiental, el desarrollo de la biotecnología, los desplazamientos masivos de personas (movimiento migratorio), etc. El derecho tiene por delante el reto y la posibilidad de crear los marcos de acuerdo respecto a la utilización de la biotecnología y la biomedicina, así como el uso de la información en medios informáticos que garanticen el respeto de los derechos humanos, lo que supone ante todo establecer las condiciones de definición y construcción de los problemas y evaluación de los riesgos, teniendo en cuenta que no existe actividad humana sin él y también que nuestra sociedad ha sido definida precisamente por el mismo riesgo. La libertad, incluyendo la de investigación, no puede negarse: se trata de aprender a usar de ella estableciendo cuáles son los criterios que conjuntamente estimamos como marco de coexistencia de sus muchas facetas. Asimismo, el desarrollo social es inevitable ante esto los derechos humanos deben presentarse como el principal criterio para la garantía de la convivencia y el respeto de la dignidad inherente al hombre.  

27 Jun 2021
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