Cocepto de Laicismo Y La Libertad Religiosa

El laicismo es una sublevación política y social que ampara la libertad de conocimiento de las personas y apoya la laicidad del Estado, en otras palabras, defiende que el Estado debe organizarse de tal manera que garantice la igualdad jurídica de las personas cualquiera que sea su creencia, su género, sus ideas. Es la base de todas las libertades. Consiste en la libertad de pensar, expresar, elegir, practicar cualquiera de las convicciones o creencias. La libertad de conciencia debe estar garantizada y regulada por el Estado laico. No debe confundirse con la libertad religiosa. La libertad religiosa preserva el derecho de los individuos para practicar cualquier religión, pero excluye a aquellos que poseen otras creencias no religiosas.

El fundador de la laicización tiene su origen en la Revolución Francesa, en 1789. Casi un siglo después, los liberales mexicanos emprendieron acciones políticas, mediante las Leyes de Reforma para separar las instituciones del Estado de la Iglesia Católica. El predominio de la Iglesia era casi absoluto, lo que provocó que la jerarquía se resistiera a perder el dominio material o ideológico sobre instituciones como las de salud, educación o, incluso, el registro de nacimientos, casamientos y fallecimientos.

El laicismo defiende la separación entre las iglesias y el Estado no por hostilidad hacia las religiones, sino como garantía de igualdad de todos, no prohíbe las religiones sino las sitúa en el ámbito privado y evitar que se mezclen en las instituciones u organismos del Estado. El laicismo diferencia el ámbito público del privado con el fin de establecer un marco de neutralidad, de independencia, de no injerencia de poderes o intereses particulares que puedan atentar contra los fines generales. No obstante, la gigantesca y agresiva actividad religiosa cumplida por la iglesia, ha tenido el vigor necesario para responder al catolicismo que ha pretendido convertirse en actor político y reclamar espacios que sobrepasan los márgenes de la tolerancia y la libertad de pensamiento al pretender reglamentar la vida personal y oprimir la vida ciudadana.

El laicismo es patrimonio de la soberanía popular y de la libre determinación de hombres y mujeres, porque permite la emancipación de todos aquellos poderes oscuros que limitan la justicia, la libertad, educacional y religiosa, y la expresión de todos los proyectos éticos contemporáneos. En una sociedad que debe estimular la libertad individual y el derecho a la libre concrescencia política, no pueden tener cabida el autoritarismo político ni el dogmatismo religioso. 

29 May 2021
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