El Proceso De Abolición De La Esclavitud En El Perú

El propósito de esta investigación es analizar las reacciones directas e indirectas de los cimarrones africanos para la contribución de la disolución del sometimiento en nuestro país. Por ello, se ha planteado la siguiente interrogante problemática: ¿En qué medida el cimarronaje de negros africanos influyó en el proceso de abolición de la esclavitud en el Perú, entre los años 1800 y 1854?

Para tal análisis, se han escogido dos fuentes, teniendo como primaria a un aviso periodístico del diario “El Comercio” (1854), esta es pertinente porque brinda información sobre recompensas hacia la persona que encuentre al esclavo cimarrón; como fuente secundaria, se tiene al libro “El decreto de Huancayo. La abolición de la esclavitud en el Perú”, ella es pertinente porque a través de su análisis, nos delata que el cimarronaje contribuyó mucho para la abolición de la esclavitud en el Perú.

AVISO PERIODÍSTICO DEL DIARIO “EL COMERCIO” – LIMA, VIERNES 20 DE OCTUBRE DE 1854.1

El valor de esta fuente por el origen es que tal aviso corresponde a un medio muy confiable e histórico en el Perú, precisamente en el momento histórico en que se dio el proceso de esclavitud en el Perú. Esta corresponde a un ejemplo de cimarronaje en 1854 con relación al palenque de la hacienda Nievería en Lima.

Por otro lado, el valor de la fuente por el propósito es persuadir a la población para que ayude a encontrar al esclavo cimarrón.

Asimismo el valor de la fuente por el contenido es que expone situaciones dadas entre amos negros africanos, específicamente en el proceso de resistencia o rebeldía frente al sistema de esclavitud.

En cuanto a su limitación, por la naturaleza de la fuente de ser un aviso, no se profundiza en los sucesos de esclavitud y cimarronaje.

LIBRO “EL DECRETO DE HUANCAYO. LA ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD EN EL PERÚ”. Jean Pierre Tardeu. 

En esta fuente, el historiador analiza el decreto que promulgó Ramón Castilla el 3 de diciembre de 1854 en Ayacucho.

El valor de la fuente por el origen es que dicho libro refleja un trabajo de investigación meticuloso, cuyo autor relata con dedicación, por ello incluso fue publicado por el Fondo Editorial del Congreso de la República del Perú.

Además, el valor de la fuente por el propósito es develar que existieron diversos esfuerzos para abolir la esclavitud en nuestro país, sin embargo el proceso de cimarronaje se convirtió en una oportuna estrategia por parte de los esclavos para obtener su libertad.

A su vez, el valor de la fuente por el contenido es que describe y analiza una serie de hechos históricos complementarios que advierten que el proceso de abolición de la esclavitud en el Perú fue controversial y que el cimarronaje fue una de las formas de lucha por parte de los negros africanos esclavizados contra los esclavizadores.

Con respecto a su limitación, se identificó que el autor tiene una perspectiva sesgada de los hechos, toda vez que trata de calificar indirectamente de timorata y tardía decisión política por parte de José de San Martín y Ramón Castilla para abolir la esclavitud, por sus efectos secundarios en la economía del Perú.

INVESTIGACIÓN:

La creciente demanda de importación de esclavos del siglo XVI hasta el siglo XVII fue por la disminución notable de la población indígena que significó una implosión demográfica, al punto de que millones de habitantes se redujeran a 600 000 en 1620, debido a las guerras y eliminación física, a las numerosas epidemias y enfermedades que diezmaron a la población andina, y a la sobreexplotación en minas, encomiendas, haciendas y obrajes. Frente a esta problemática, hubo la necesidad de mano de obra. Según Basadre (1939), masas de africanos fueron traídos de la costa norte y centro occidental de África, mostrando diferencias en su aspecto físico y carácter entre chalas y mozambiques, minas y congos, mandingas y banguelas. Fueron transportados en condiciones de viaje muy inhumanos, mal alimentados y enfermos, para posteriormente ser sometidos a suplicios, marcados con hierro caliente y vendidos a los trabajos agrícolas en las haciendas costeñas y al servicio doméstico, artesanal, venta callejera, etc.

Al introducirse los negros esclavos al Perú, fueron distribuidos en las plantaciones de Piura y Lambayeque, de Chincha, Ica y Cañete. Anteriormente, quién más esclavos poseía, más estatus y prestigio social tenía. En las ciudades hubo esclavos jornaleros a los que se les permitía trabajar por su cuenta para pagar al amo un jornal diario, lo que a varios les dio cierta autonomía de acumular dinero y comprar su libertad, de modo que hacia fines de la colonia había un buen número de esclavos libres.

Junto a la manumisión legal, hubo otras estrategias de libertad, como el cimarronaje, este asumió dos formas diferenciadas: los que escapaban por huir de un castigo o mejorar su situación cambiando de “amo”, y por otro lado, los que escapaban con el fin de romper totalmente con la esclavización, escape que en muchos casos contribuía en la construcción de comunidades de refugios alejados libertarios, denominados palenques.

Hasta 1550 ascendían a tres mil negros en el Perú y la mitad vivía en Lima. En 1575, durante el Virrey Taboada, el censo señaló 40,335 esclavos sobre una población de 1´076,112, aumentando más tarde hasta 95,000; además, se calcula que a partir del XVII ingresaron unos 500 esclavos anualmente. Al final del virreinato, estos descendieron a 41,228 y en 1854, cuando fue decretada la libertad, llegaban a 25,000.

Al hablar del proceso de abolición de la esclavitud en el Perú, se hace referencia a la superación histórica de una condición servil que se presenta enmarcada dentro de dos características: esclavitud formal, es decir, legalmente admitida, reglamentada por el Derecho, y la esclavitud aplicada sobre la población de origen africano.

Con San Martín, se decretó en agosto de 1821 que nadie nacía esclavo en el Perú.

San Martín decretaría la “libertad de vientres”, una norma que anunciaba que nadie nacería esclavo en el Perú a partir de ese momento

Sin embargo, aún permanecía el esclavismo; frente a ello, en plena revolución liberal y durante el proceso gradual de desintegración de la esclavitud en el Perú, Ramón Castilla decretó en Huancayo la abolición de la esclavitud para todos los esclavos el 3 de diciembre de 1854. Este proceso tuvo algunos componentes locales y otros transnacionales: la abolición de la trata negrera, las guerras de la independencia y los cambios políticos y sociales que ellas produjeron, la crisis agraria que precedió y siguió a dichas guerras, la tenaz batalla que dieron los propietarios para prolongar la esclavitud y los esclavos para liquidarla, la inestabilidad social y política asociada con los conflictos caudillistas, y la creciente oposición de ciertos sectores liberales a la continuidad de la esclavitud.

Frente al nuevo escenario legal y político de los partidarios de la esclavitud, los esclavos tuvieron la necesidad de aumentar sus esfuerzos en búsqueda de la libertad. Estos esfuerzos se llevaron a la práctica siguiendo estrategias decisivas: La colocación de límites precisos a la reproducción de la población esclava, aumentando con ello la capacidad de negociación de los esclavos; la circulación de ideas republicanas de libertad e independencia que legalizarían formas de lucha como el cimarronaje y las revueltas para ventilar argumentos en los tribunales y negociar con los amos desde posiciones más sólidas; por último, el tortuoso proceso de formación del estado y la situación de inestabilidad política y social abrirían un espacio que los esclavos aprovecharon para movilizar voluntades y ejercer su derecho a ser escuchados.

El cimarronaje se hizo más intenso y alimentaba al bandolerismo, que se convirtió en un problema muy serio durante las primeras décadas republicanas dada la debilidad del estado para combatirlo. Las partidas de bandoleros y montoneros se convirtieron en un poderoso aliciente, además, para los esclavos que quedaban en las haciendas, generándose una situación de continua agitación, de tal manera que el cimarronaje tuvo una fuerte influencia en el proceso de abolición de la esclavitud en el Perú, puesto que se convirtió en la fuerte estrategia de organización de los africanos que lograron escapar de las haciendas u obtener cierta libertad, para ejercer presión por la abolición de la esclavitud.

REFLEXIÓN:

  • En la presente investigación se usó el método histórico, con sus respectivas etapas: Heurística, donde se trató de identificar el material relevante como fuentes de información, tanto primaria como secundaria. Criticismo, a través de la evaluación de las fuentes que se usaron para responder la pregunta del estudio, determinando su autenticidad, integridad, credibilidad y contexto. Síntesis, es decir, tras el análisis de toda la información, se procedió a redactar el presente escrito de estudio, tratando de responder a la pregunta inicial.
  • El historiador se especializa en el pasado, teniendo por norte la investigación, estudio, análisis, interpretación y documentación de los diferentes hechos en la historia, de tal modo que se convierte en un nexo entre el presente y el pasado, su punto de vista está cargado de las experiencias ya ocurridas, pero también lleva consigo un entendimiento de lo que sucede en este momento y lo que significa históricamente. ´
  • Estudiar la historia no sólo nos ayuda a conocer el pasado, también nos ayuda a entender el presente, muchos autores clásicos han considerado a la historia como “la maestra de la vida” ya que la historia y las decisiones del pasado pueden ser aprendidas para que se repitan o se evadan de acuerdo a la situación en el futuro, el conocimiento del pasado otorga muchas lecciones y no sólo en cuestiones sociales, las decisiones de la política y la economía a veces son llevadas a cabo, de acuerdo a los resultados que se han obtenido de las mismas con anterioridad, a una sociedad consiente de su historia se le facilitará la comprensión de la situación que vive, formará un visión crítica de aquellas cosas que puede cambiar, y sabrá defenderse de las decisiones a futuro.
  • El decreto de Ramón Castilla fue la culminación de un proceso de abolición de la esclavitud que había ocurrido, por lo menos, durante los últimos 50 años, y en el cual diversos actores y factores habían participado, incluyendo, de manera decisiva, a los propios esclavos a través de sus diversos actos de lucha, como lo es, el cimarronaje. Por ello, no está de más afirmar que la verdadera campaña abolicionista en el Perú la dieron los esclavos, antes que los ideólogos liberales, quienes muy temerosos empezaron a demandar la terminación de la esclavitud tardíamente.

 

Bibliografía

  • Pierre, J. (2005). El decreto de Huancayo. La abolición de la esclavitud en el Perú. Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú.
  • Programa Nacional de Formación en Servicio- Educación Secundaria. (2005). Ciencias Sociales – Interculturalidad, fascículo 1.1. Lima: Ministerio de Educación – DINFOCAD/UCAD.
  • Programa Nacional de Formación en Servicio- Educación Secundaria. (2005). Ciencias Sociales – Los Países Andinos durante la Época Colonial, fascículo 6.2. Lima: Ministerio de Educación – DINFOCAD/UCAD.
  • UNESCO (2004). Los Afroandinos del Siglo XVI al XX. Lima: UNESCO. “El Peruano”.
  • Rodríguez Pastor, H. (2014). Abolición de la esclavitud en el Perú y su continuidad. Lima: UNMSM
22 October 2021
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