El Teatro Mortal, Análisis del Libro de Peter Brook

Peter Brook inicia el libro con una frase que me intrigó demasiado “Puedo tomar cualquier espacio vacío y llamarlo un escenario desnudo. Un hombre camina por este espacio vacío mientras otro le observa, y esto es todo lo que se necesita para realizar un acto teatral” Brooke usó esta oración para implicar la teatralidad, un comportamiento que involucra a la audiencia y al objeto visual captado por la audiencia como ficticio. En un espectáculo si los espectadores no logran llevarse nada de la obra se denomina como teatro mortal. Pierden el interés a la presentación y la enfocan en sus necesidades externas siendo esto más notable en los niños. Peter Brook hace mención a que si un buen teatro depende de una buena audiencia, entonces cada audiencia tiene el teatro que se merece. Cada vez que intentamos acercarnos a la verdad, nos cuesta presentar orgánicamente algún texto serio o descabellado, y esto desenlaza en que, normalmente, imitamos sin dar intención de vida o sentimiento alguno. ¿Cómo hacer esto? Antes de hablar, el actor debe analizar y crear una serie de estímulos a través de un curso de exploración para llenar el vacío entre la acción y el texto. Mientras menos anotaciones contenga el texto más ayuda a fluir la creatividad, a imaginar. 

Para hacer teatro, no podemos limitarnos a un solo estilo, porque lo restringe y esto es lo que lo hace mortal. Debemos ser polivalentes y abiertos a nuevos paradigmas, y actualizar constantemente la información que tenemos, aunque a veces es difícil saber cuantas cosas podemos llegar a cambiar y qué es esencial. El teatro busca la comunicación. El director y el actor tienen en común el fin de encontrar la forma de comunicar al espectador algún mensaje a través del actor incluso si la actuación no está en el idioma del espectador, sin embargo, hay veces en las que no se logra transmitir a pesar de compartir el mismo contexto social. Otro factor importante que debemos considerar es la cultura de la audiencia, porque para algunas personas puede ser una actuación magnífica, mientras que para otras, es un gran fracaso. 

El teatro ha ido ha ido perdiendo relevancia ya que no tiene un objetivo constante. Esta inestabilidad se puede notar sobre todo en el proceso de entrenamiento en los alumnos, cuando un alumno deja de aprender y se estanca en un solo estilo llegando a ser incluso anticuado significa que su tiempo está mal asignado. Esto lo lleva a mantenerse alejado de progresar como persona y aún más importante, como actor. El teatro no consigue inspirar y tampoco divierte. Las obras de Shakespeare y Moliere entran en el teatro mortal, las encontramos aburridas y culpamos al autor, al dramaturgo e inclusive a notros mismos. Normalmente estas obras triunfan no por otra cosa mas que su monotonía. Solemos asociar épocas con vestuarios, discursos característicos y personalmente pienso que esto nos provoca quedarnos mucho en estas formas y esto lleva a otro punto planteado por Peter Brook , el público busca en el teatro algo que fácilmente pueda calificar como mejor que la vida y por esto, confunden culturas y sus adornos con algo que no conocen y que sienten que podría existir. Se engañan y conforman con relativamente poco. No hay experiencia en observar como una actitud puede pasar desde lo vivaz hasta lo moribundo. Los gestos más antiguos desaparecen de la cotidianeidad y los actores representan las obras de Shakespeare inspirándose de fuentes imaginativas, pues no existe constancia de ello. Lo que no se ha perdido es el significado el cual nunca pertenece a un tiempo pasado. 

El interpretar lo que está escrito es algo que se escucha normalmente, sin embargo, ¿qué es lo que está escrito? Las palabras nacen como impulsos y estos procesos se realizan dentro del actor. La palabra es una milésima parte de la formación del actor. Supongo que el camino que deben recorrer los actores para su pronunciación de una palabra es un proceso paralelo al de la obra original. Solemos etiquetar a los personajes también con rapidez, Brook en su libro habla de un simple experimento que llevo a cabo con una mujer. Le dio un texto a leer de ‘El rey Lear’ indicándole que lo recitara de la mejor manera posible. La mujer lo leyó de manera sumamente sencilla acto que le otorgó encanto, después le explicó que el párrafo provenía de una mujer llena de perversidad y le indicó volverlo a leer con un tono más hipócrita, los resultados fueron pésimos. 

Aquella fue una prueba más de todas las afirmaciones dadas por Brook en su libro, recalcando la monotonía de representar absolutamente cualquier cosa, sea un sentimiento, expresión, tono, etc.  

24 April 2021
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