La Moda Rápida Y Sus Impactos Negativos 

Introducción

A pesar de que la moda fast fashion es asequible y tiene una alta demanda, provoca un impacto negativo en ámbitos de calidad, ambientales y de ética laboral, por lo que deben utilizar otras alternativas. Para comenzar, la tendencia de comprar fast fashion ha tenido un gran crecimiento a través de los años. Por lo tanto, las autoras Vázquez, Navarro y González, destacan que son imitaciones económicas de diseños que están en tendencia y marcan la última moda en el mundo.

 Es por ello, que Romero López, afirma que las marcas de fast fashion se diferencian de la competencia por utilizar distintas técnicas de publicidad. Por otro lado, Ghemawat y Nueno, mencionan que las prendas se producen de forma masiva para venderlas de manera rápida y se pueden adquirir un precio más asequible. Al respecto, López Barrios, asegura que la industria textil es una de las más contaminantes en todo el mundo por los residuos que genera, el alto consumo de agua, de energía y de químicos. Asimismo, Monroy Kleemann.

Desarrollo

En principio, las autoras Vázquez, Navarro y González, académicas de la Universidad La Salle, en su informe publicado en la reconocida Revista Latinoamericana de Investigación Social plantean que algunas de las marcas que entran en la categoría de fast fashion son: Zara, Pull & Bear, Shein, Forever 21, H&M y Gap. 

Explican que algunas de las características de este tipo de ropa son: su asequibilidad, debido al tipo de material, su reducido tiempo de entrega y el bajo costo de la mano de obra utilizada; aunado a un corto proceso de producción, se destaca que algunas marcas tardan solo dos semanas en elaborar dicha mercancía. También, Romero López, agrega que otro factor de su popularidad es que aunque son económicas, la gente las personaliza con accesorios y combina con otras prendas de manera que las hace ver elegantes. Además, Monroy Kleemann, menciona que otro aspecto es la frecuente innovación en los diseños que ponen a la venta con el objetivo de cumplir los gustos de los compradores.

Por consiguiente, Vázquez, Navarro y González aseguran que la alta demanda de estos productos se debe a que satisfacen el deseo momentáneo de los clientes, ya que les da la oportunidad de comprar ropa en tendencia, es decir a la moda, a un bajo costo. La autora Romero López, licenciada en publicidad y relaciones públicas, egresada de la Universidad de Valladolid, relata que además de ser baratas, las marcas fast fashion utilizan estrategias de mercadotecnia, que demuestran que el precio no es lo único que impacta al consumidor al momento de la decisión de compra.

 Sus campañas de comunicación tienen un contenido atractivo y cautivador que impacta a sus compradores y las hace relevantes, de este modo logran integrarse a las tendencias y culturas de diferentes países. Esto se ve reflejado en tiendas como H&M, que invierten gran parte de su presupuesto en la publicidad, tanto en medios tradicionales, como en eventos y alianzas con otras marcas. 

Algunas de ellas hacen uso de los influencers, quienes por medio de las redes sociales promocionan y comparten las prendas a sus seguidores, influyendo en su decisión de compra; es muy importante determinar cuáles son los medios de comunicación más apropiados para que la campaña pueda ser atractiva, original y llamativa. 

Utilizan medios como la televisión, las revistas, anuncios, alianzas entre marcas y el internet, para destacar los beneficios de sus productos, informar a sus consumidores sobre las últimas noticias de la moda, promocionar sus campañas, incluso llegar a un público masivo y relacionarse con sus clientes. Hoy en día, la tecnología ha revolucionado la forma de vender y les permite a las empresas hacerlo de forma on-line, sin tener que abrir un local o tener una ubicación física, donde los clientes tengan que ir a comprar sus productos, facilitando así el proceso de venta.

De modo que cuando Monroy Kleemann comenta que el fast fashion genera el sobreconsumo de prendas compradas por parte de los clientes, lo explica afirmando que los individuos compran más de lo que necesitan. Monroy Kleemann, cita a Greenpeace, para comentar cómo con el paso del tiempo el ciclo de vida de la ropa se ha vuelto mucho más corto. 

Por eso, López Barrios mencionó que la baja calidad de estas prendas ocasiona que tengan poco uso y después sean rápidamente desechadas. Del mismo modo, Vázquez, Navarro y González explican que quienes adquieren ropa fast fashion quedan satisfechas en el momento, pero esta ropa sufre daños fácilmente y tiene poca durabilidad por lo que tienen que volver a adquirir ropa nuevamente, antes de lo esperado.

 Expresan que anualmente en el mundo se compran alrededor de 80 mil millones de prendas de este sector que aunque a corto plazo pueden parecer más económicas, a largo plazo representan un gasto mucho mayor a causa de la poca durabilidad del material, con el que se manufacturan . Consecuentemente, la fast fashion tiene una apariencia tentadora, más no es una inversión oportuna ni provechosa.

Para continuar, los autores Ghemawat y Nueno, académicos de la Universidad de Harvard, sostienen que aunque los materiales textiles con los que se producen este tipo de prendas son más económicos generalmente más daños en el medio ambiente, porque los materiales usados ​​en estas tendencias son de algodón, de animales como la lana, cuero y seda, de base artificial como la licra, rayón o poliéster; lo que resulta importante ya que calculan que el 25% de entre todos los insecticidas usados ​​en el mundo son utilizados en el cultivo de algodón.

 Igualmente, la autora López Barrios, diseñadora de modas, cuyo artículo fue publicado en Google Académico, mencionado que las plantas que se utilizan para los procesos textiles producen una gran variedad de tintes y compuestos químicos tales como ácidos, bases, sales, agentes humectantes, entre otros. 

El problema es que no todos los químicos utilizados permanecen en el producto final, pues después de cumplir con su trabajo son desechados. Los jeans son un ejemplo de las prendas más utilizadas y su manufactura es una de las más contaminantes en el mercado. Esto se debe a que después del proceso de tintura se realiza lavados, secados ya veces blanqueamiento, por lo que desprenden variedad de fibras, colorantes y químicos, contaminando las aguas residuales.

 También, Monroy Kleemann, explica que el envenenamiento de ríos y mares originado por la industria textil causa una gran devastación en los recursos naturales del planeta. Además, el uso excesivo de agua y el consumo de energía en esta industria provoca un gran impacto en el cambio climático, lo cual hace que este sector sea el segundo más contaminante del mundo.

Por otro lado, Vázquez, Navarro y González comentan, que este tipo de ropa tiene impactos negativos desde que se produce hasta el momento en que sus materiales se deterioran. Por ello, la autora Monroy Kleemann, diseñadora gráfica egresada de la Universidad de Chile, explica que otro de los problemas que genera el fast fashion es la falta de ética laboral. 

Monroy Kleemann, cita a Fernández, al mencionar que el fast fashion se ha visto inmerso en el incumplimiento de los derechos laborales y humanos en cuanto al trato de los trabajadores que elaboran la ropa, con el objetivo de bajar los costos de producción. De acuerdo con el informe de la organización contra la pobreza, War on Want, en Bangladesh durante el año 2009, el 74% de las trabajadoras al no lograr su meta planteada, se veían obligadas a trabajar horas extras sin ninguna remuneración.

 Los obreros tienen jornadas laborales de hasta más de 12 horas diarias, mientras que sus salarios son tan bajos que no alcanzan para su mínimo vital. Se ha demostrado con distintas investigaciones cómo es que las empresas de moda rápida han puesto como objetivo principal su propio beneficio económico en el lugar de ver por el bienestar de sus trabajadores.

Por lo tanto, las autoras Vázquez, Navarro y González comentan que aunque de cierta forma, esta moda tiene alta demanda, se ha intentado disminuir sus consecuencias negativas. A través de alternativas como bazares, outlets y ropa de segunda mano, las cuales también son económicas, tienen mejor calidad y variedad. 

Actualmente, incluso existen aplicaciones para teléfono celular que te permiten comprar ropa en buen estado, sin caer en la compra de ropa de moda rápida. Por otro lado, López Barrios, asegura que el daño que hace el desecho textil afecta al medio ambiente pero hay maneras de disminuir poco a poco este daño. Por ejemplo, la moda “vintage” que es utilizar ropa antigua y mezclarla con moderna, ahorrando así gastos en compra de ropa y evitando desechos. 

Otra alternativa es utilizar materiales naturales que no dañen el medio ambiente como el uso de fibras naturales, lino o bambú. De la misma forma ser más consciente al desechar una prenda, analizando si se puede reutilizar de alguna otra manera. Es por ello que, Ghemawat y Nueno (2006), mencionan que tiendas como Zara, H&M y Forever 21 están trabajando en lanzar un número limitado en prendas sustentables, hechas con algodón orgánico pretendiendo con ello obtener una mayor durabilidad. 

Monroy Kleemann, insiste que los compradores de estas tiendas multinacionales necesitan informarse acerca de donde proviene su ropa, tomar como responsabilidad el no apoyar estos abusos y reclamar por transparencia en los impactos que está teniendo el fast fashion. De la misma forma ser más consciente al desechar una prenda, analizando si se puede reutilizar de alguna otra manera. Es por ello que, Ghemawat y Nueno (2006), mencionan que tiendas como Zara, H&M y Forever 21 están trabajando en lanzar un número limitado en prendas sustentables, hechas con algodón orgánico pretendiendo con ello obtener una mayor durabilidad.

Conclusión

En conclusión, todos los autores concuerdan con la idea de que el fast fashion tiene principalmente un impacto negativo en el mundo. Es por esto, que Romero López, afirma que esta tendencia tiene una alta demanda debido a su bajo costo, así como sus exitosas estrategias de mercadotecnia para atraer a sus clientes. Además, Vázquez, Navarro y González explican que aunque estas prendas sean económicas al momento de adquirirlas, a largo plazo son un gasto mayor debido a su poca durabilidad. 

Por lo tanto, López Barrios, Ghemawat y Nueno están de acuerdo en que al producir estas prendas se desprenden muchos contaminantes al medio ambiente. Monroy Kleemann, explica cómo las tiendas de Fast Fashion están enfocadas en el éxito de su empresa sin importar que se dejen a un lado los derechos laborales de sus trabajadores. 

20 April 2021
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