La Vida Y El Tiempo De Soledad en la Obra "La Carne"

Introducción

Se pierde tanto tiempo viendo lo que ocurre en los alrededores que la vida se convierte en algo tan efímero, que muchas personas apenas pueden sentir. Este es el caso de la magistral obra La carne. La vida de soledad es marcada por el deseo y la pasión de encontrar un amor duradero que encaje con todo lo que ella alguna vez soñó. Sin embargo, nuestro personaje principal está olvidando que esto es la vida real, cruda e incierta. Y no un cuento de hadas donde existe alguien ideal para cada uno.

Desarrollo

Tan impredecible y fugaz, ese corto periodo de tiempo donde todas las acciones tomadas y todo lo deseado tiene su impacto. Aquellos momentos donde cualquier cosa es posible hasta que es consumido por el tiempo y sus alimañas. Desde pequeños las personas han escuchado que la vida es lo más relevante que tenemos, lo único que debería importarnos. No obstante la literata Rosa Montero piensa distinto. Ella considera que la vida como sustantivo no es importante en sí, sino que, por el contrario, lo que realmente interesa son los logros que se consiguen a partir de esa oportunidad irrepetible en el mundo. 

Los caminos que se tomen y las huellas que se dejen cuando todo se termine son los factores que de acuerdo a Montero determinan si la vida consumida fue plena y fructífera, o, por el contrario, fue solo un desgaste de energía y tiempo, donde lo único que se hacía era esperar un final. Todas las decisiones tomadas por Rosa Montero para representar su punto de vista de la vida no fueron tomadas a la ligera. Cada detalle de la obra está tan bien pensado y ejecutado que puede llegar a sorprender al lector. El coprotagonista, Adam, está elaborado de manera intencional.

Pues el simple hecho de tener el mismo nombre que el primer hombre en el mundo de acuerdo al cristianismo demuestra el intento de la escritora por representar la complejidad de la vida desde sus inicios. Esta complejidad parte de la afirmación de que la vida es completamente impredecible, pues no se sabe el destino de los caminos que se tomen, o las repercusiones que tendrán las decisiones tomadas. Esto forma parte de lo aterrador de la vida, ese futuro incierto logra que más de uno se replantee su existencia al punto cruzar la fina línea que separa la preocupación y la paranoia.

No obstante este embrollo presentado por la escritora no solo se fundamenta en lo nublado que puede llegar a ser el futuro, sino también en lo poco atesorado que es el presente. Este elemento que se desvanece de manera rápida entre las manos de las personas ha sido motivo de conflicto entre muchos escritores, pues no existe un camino acertado para representar lo fugaz que es el presente en la vida del ser humano. Sin embargo, Rosa Montero logro brindarle al lector una percepción del presente y su fácil desaparición. 

Soledad ha vivido toda su vida creyendo que de amor nadie muere o que por amor nadie debería sufrir, puesto este no es más que la búsqueda incansable de la pasión. “Nadie muere en realidad de amor, pensó mientras tecleaba «de acuerdo». Solo se muere de amor en las malditas óperas. (Montero, La carne). Pese a esta afirmación, la autora nos plantea la siguiente interrogante durante la evolución de la historia; ¿Qué es lo que sucede con el amor cuando el tiempo pasa y nuestras vidas se consumen? ¿Acaso el amor sigue sin importar o adquiere un valor que no es visto sino hasta que se acaba el tiempo?

La vida es solo tiempo prestado, en este se decide quienes somos y como queremos ser recordados cuando todo llegue a su fin. Es así, como la autora mediante las experiencias y vivencias del personaje principal, Soledad, intenta personificar este ideal. Esta mujer de sesenta años tiene tanto camino recorrido por sí sola, este hecho le otorga unos aires de sabiduría que ella usara a su conveniencia. Sin embargo, tiene muy pocas o casi ninguna experiencia junto con amigos o pareja, esto se debe a que Montero quiso plasmar en soledad a una mujer con tanta independencia.

Que incluso lo único que buscaba en hombres era la pasión y el deseo. La existencia misma es complicada y confusa, sin embargo, hay quienes entienden o intentan entender una pequeña parte de este concepto. Estas personas han sido tachadas por la sociedad como “raros” o como la escritora lo expresa “malditos”. Este es un recurso que se usa mucho en la obra para referirse a aquellos que no encajan en lo impuesto por la sociedad, aquellos que aman demasiado o muy poco, esas personas que confunden la realidad con lo que pasa dentro de sus mentes. 

Todas esas personas son nombradas en la obra como “malditos”, puesto que de acuerdo a Montero están condenados a pertenecer a una época que no les corresponde y a entender la vida de manera tan clara que parece ellos son los dementes. En primera instancia se puede decir que la representación de la vida en la obra la carne se logró mediante la personificación de una mujer de sesenta años llamada Soledad que no cree en el amor. 

Conclusión

Pero, eso no es todo, puesto que la obra en general expresa la vida como algo efímero que en cualquier momento puede terminar, los personajes guían al lector a un viaje donde se evidencia como la vida es algo bastante simple, puesto que lo complicado radica en cómo se lleva y que se hace con ella. Es así como se demuestra que la autora Rosa Montero consiguió describir y plasmar de manera magistral los temores de la vida. 

17 February 2022
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