Perú, Un País Rico Obstaculizado Por La Corrupción

Sabemos que la corrupción es unos de los grandes problemas en el mundo y que imposibilita a un estado que busca el desarrollo, en el Perú, este mal endémico que afecta y arrastra consigo al sector público y privado, así mismo al desarrollo de nuestro estado como tal, en la mayoría de los casos es ignorado por las autoridades de turno. A través de este ensayo, busco reflejar la inquietud que nosotros como jóvenes y ciudadanos tenemos, buscando sembrar una semilla de interés sobre este degradante problema, por la única y simple razón que el futuro del país recaerá en nosotros.

En la actualidad el Perú, es un estado con infinitos recursos, partiendo desde el vasto potencial productivo, con clara superioridad para producir una industria sostenible con respecto a la minería, y como no mencionar a la agroindustria, energía, sector forestal y el asombroso turismo. Hoy todos estos beneficios, que ayudarían a erradicar la pobreza y donde más de 32 millones de peruanos podríamos trabajar, son malgastados por autoridades que muy lejos de invertir para aprovechar nuestros recursos, persiguen intereses particulares.

El germen principal de esta situación para muchos peruanos radica también en la política y en la educación. Por un lado el contexto legislativo bloqueado constantemente por bancadas en constante disputa y corrupción de sus funcionarios, buscando ocultar sus actos de inmoralidad. Y por el otro lado, el grueso poblacional no tiene acceso a una educación de un nivel adecuado, carente de pensamiento crítico y con una doctrina formativa derrotista. Repercutiendo este último tema en nuestro futuro, la formación derrotista crea empleados y no emprendedores, acaso ¿Le conviene al estado no invertir en el sistema educativo?

Si bien es cierto, la corrupción en los países en vías de desarrollo, como es el caso del nuestro, se puede ver como se sufre con mayor rigor el efecto del soborno, tanto interior como transnacional. Esto causa malestar estomacal para la mayoría de peruanos, es cruel e inhumano que habiendo tanta gente necesitada existan personas egoístas a quienes no les importa aplastar a los de bajos recursos para estar en la cumbre abusando de la confianza y poder que se les otorgan para ser instrumento de desarrollo.

Lo que más necesita el Perú, es honestidad, si sabemos que la legislación designa a los partidos como los únicos instrumentos para acceder al poder político, pero si tales instrumentos están viciados, poco o nada podrán contribuir a que se fortalezca la democracia de nuestra nación, pues la corrupción encontró puertas abiertas en las diferentes administraciones públicas, enfrascadas en atender los problemas de seguridad interna.

Esos grandes problemas de la corrupción tienen su base en la ausencia de la ética. Ahí es donde este demuestra su falta de valores, tales como la responsabilidad, la lealtad, el respeto y la honestidad, siendo una verdadera pena como ciudadanos que personas con tan baja calidad educativa y profesional, representen a nuestro pueblo, legislen o vigilen nuestras leyes y puedan llegar a cargos importantes. Y aunque la verdad sea dolorosa, los peruanos estuvimos bien representados por el congreso saliente en su momento, nuestra falta de compromiso a la hora de elegirlos, contribuyó en retrasar el gran potencial mega diverso que poseemos y quedando como un estado en crisis ante los ojos del mundo.

Pero todo parte de la situación en la que nos encontramos como sociedad, un estado peruano que afronta la lamentable existencia de una red de corrupción que no solo atraviesa el Poder Judicial, sino también el Consejo Nacional de la Magistratura y el Ministerio Público, donde los nombramientos, ascensos y procesos se negocian.

Como olvidar, que hace un año, salió a la luz un audio vergonzoso donde mostró al ahora ex presidente de la Corte Superior del Callao colocando un juez “pro empresa” en beneficio de un empresario que era, en ese momento, demandado en un proceso laboral. Esa es la triste realidad que nos impide tener un Perú desarrollado.

Desde hace un buen tiempo nuestra atención está concentrada en el campo político, sea por los juicios contra la corrupción o por los conflictos entre los poderes ejecutivo y legislativo. Sin embargo, parece que dejamos de lado otros temas también importantes y que a lo mejor se conectan más directamente con el bienestar de los ciudadanos; uno de ellos es el sector laboral.

Las situaciones planteadas nos llevan a preguntarnos si el derecho laboral podría contribuir a las medidas que se quieren implementar para luchar contra la corrupción. Particularmente considero que sí.

Sin embargo, la lucha contra la corrupción, no es flor de un día. Es un proceso sostenido, largo y lleno de conflictos, que abarca todas las áreas, se puede asegurar que no hay ninguna exenta de este problema.

La presión de las estructuras corruptas se mantiene; el anonimato y el manejo oculto de sus actividades son su protección. Politizan y cambian. Esperan que los medios de comunicación y la población bajemos la guardia para que ellos puedan reciclarse y retornar a sus viejas prácticas. Oponen resistencia a los cambios normativos y a la restructuración institucional. Alinean sus intereses a los justos reclamos de los gremios y la sociedad. Infunden miedo e injurian a los líderes del cambio institucional. Generan opinión negativa ante cualquier acción de gobierno para remover a los funcionarios involucrados en la lucha contra la corrupción como los íntegros fiscales Rafael Vela Barba y José Domingo Pérez. Esta es una inquietud que ronda por la cabeza de muchos peruanos, que aún soñamos con un estado digno de admirar.

¿Por qué el Perú estando entre los cuatro países biológicamente más ricos, con un potencial energético envidiable y una reserva minera, se registra casos de la mayor miseria del mundo, falta de oportunidades de trabajo, pobreza generalizada en las zonas altas andinas y urbanizaciones marginales de las ciudades? Sin lugar a dudas es debido a la falta de un modelo de desarrollo y una gestión que excluye, violenta y destruye nuestra capacidad productiva, entre otras causas que sería bueno analizarlos.

A estas alturas también vale preguntarnos ¿Cómo usar los recursos de forma ecológicamente prudente, económicamente viable y socialmente justa? Naturalmente deberíamos mantener la propiedad de nuestros recursos en manos de los peruanos. No se trata de ser xenófobos y rechazar la cooperación externa, pero debemos apostar a que los frutos sean compartidos por quienes los producen. 

En conclusión, para combatir la corrupción, se necesita la participación de todos y no solamente de los gobernantes, porque es común que las personas se quejen y reclamen sus derechos a estos sin exigirse nada a sí mismos. Debemos tomarnos muy en serio este tema desde el seno familiar inculcando valores y difundiendo la honestidad y responsabilidad.

En mi opinión, todas nuestras dificultades sociales, económicas, administrativas, etc. disminuirían considerablemente si se mejoraran nuestros niveles de educación y se añadiera educación moral, y no sólo implantando materias para promover el amor patrio, sino también hacia la dignidad de todo ser humano. Y para esto se necesitarían profesores preparados que sean capaces de transmitir con su ejemplo y estrategias de aprendizaje el valor, en su nivel holístico. Necesitamos que este país avance, pero no puede solo; cada quien debe poner su granito de arena diariamente, esforzándose por cumplir con sus obligaciones con pulcritud y calidad, manteniéndose informado para expresar disconformidades y alternativas de solución para estas, pensando en el bienestar de todos sus compatriotas y no sólo en el suyo, y luchando por superarse cada vez más, pero estando dentro del marco de la ley.

31 May 2021
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