El Imperialismo Cultural Y La Lucha Cultural

El imperialismo se puede entender como una doctrina que justifica el dominio de unas naciones respecto otras. Los estados tienden a expandirse para ganar influencia y trasmitir sus valores ideológicos y culturales. El imperialismo cultural puede definirse como la penetración y dominación sistemáticas de la vida cultural de las clases populares por parte de las clases gobernantes de Occidente, con vistas a reorientar las escalas de valores, las conductas, instituciones e identidades de los pueblos oprimidos para hacerlos concordar con los intereses de las clases imperiales. El imperialismo cultural ha tomado formas «Tradicionales» y modernas.

En siglos pasados, la Iglesia, el sistema educativo y las autoridades públicas desempeñaban un papel principal inculcando a los pueblos nativos las ideas de sumisión y lealtad en nombre de principios divinos o absolutistas. Es la forma de describir la cultura hegemónica o sea la forma de expresión cultural que se exporta hacia el tercer mundo y responde a los intereses de las clases dominantes imperialistas, quienes a través de los medios de comunicación y otras mercancías culturales tratan de imponer sus valores sociales a otras sociedades menos desarrolladas económicamente o incluso en ocasiones dependientes.

El imperialismo cultural puede definirse como la penetración y dominación sistemáticas de la vida cultural de las clases populares por parte de las clases gobernantes de Occidente, con vistas a reorientar las escalas de valores, las conductas, instituciones e identidades de los pueblos oprimidos para hacerlos concordar con los intereses de las clases imperiales. El imperialismo cultural ha tomado formas «Tradicionales» y modernas. En siglos pasados, la Iglesia, el sistema educativo y las autoridades públicas desempeñaban un papel principal inculcando a los pueblos nativos las ideas de sumisión y lealtad en nombre de principios divinos o absolutistas. Entre las acciones más dañinas que se ejecutan se encuentra la de separar a los individuos de sus comunidades de origen y modificar constantemente sus escalas de valores, conductas e identidades con el propósito de hacerlos coincidir con los intereses del mercado, para ello se exporta una visión engañosa de la realidad, muy alejada del alcance verdadero de la mayoría de las personas.

Para ello cuentan con el auxilio de mecanismos tradicionales imperialistas y por supuesto las nuevas tecnologías de los medios masivos de comunicación y la publicidad en el mundo contemporáneo. La televisión internacionalmente es otro de los medios más utilizados debido a su gran popularidad, así que de forma constante se invaden los hogares con mensajes que alientan el estilo de vida imperialista, se exportan sueños muy alejados de la realidad de la mayoría de los televidentes y donde muchas veces la realidad es distorsionada convirtiendo a las víctimas en agresores y a los agresores en víctimas. Otra de las estrategias más utilizadas del imperialismo cultural es la de entretener o insensibilizar al público, tal es el caso de proyectar como forma de diversión entre la juventud diferentes versiones de videojuegos donde las matanzas son parte de la rutina más decadente. El «terrorismo económico» subsecuente, el cierre de fábricas, la abolición de la protección legal del trabajador, el incremento del trabajo temporal, la multiplicación de las empresas individuales muy mal pagadas aumentaron la fragmentación de la clase trabajadora y de las comunidades urbanas.

En este contexto de fragmentación, recelo y privatización, el mensaje cultural del imperialismo encuentra campos fértiles para explorar sensibilidades de poblaciones vulnerables, alentando y profundizando la alienación personal, las actividades autocentradas y la competición individual por recursos siempre escasos. El imperialismo cultural y los valores que promueve han desempeñado un papel fundamental en prevenir que individuos explotados respondiesen colectivamente a sus condiciones cada vez más deterioradas. Allí donde sea posible un resurgimiento de la política revolucionaria, éste deberá empezar por abrir un frente de lucha no sólo contra las condiciones de explotación, sino también contra la cultura que somete a sus víctimas. En la conciencia de las poblaciones existe una lucha constante entre el demonio del escapismo individual y el conocimiento intuitivo de que la acción colectiva y la responsabilidad es la única respuesta práctica.

La lucha cultural está arraigada en valores de autonomía, comunidad y solidaridad, necesarios para crear una conciencia favorable a las transformaciones sociales. El imperialismo cultural no solo se ve reflejado en las series televisivas y en las películas. También es visible en nuestra manera de comunicarnos ya que muchas de las palabras que utilizamos en la vida cotidiana son anglicismos, por ejemplo ‘ok’, ‘bye’, ‘shopping’, ‘loser’, etc. Se han vuelto tan común en nuestro léxico que realmente no nos percatamos de cuantas veces los utilizamos y que además, se han convertido en parte de nuestra lengua. De igual manera se ve reflejado en nuestras preferencias de musica, películas y marcas populares.

Así como todas las marcas y compañías americanas o extranjeras que dominan nuestras tiendas. Es nuestro deber como consumidores y espectadores saber cuando poner un alto al exceso negativo de esta influencia extranjera. Es importante tener en cuenta que ningún país o grupo de personas o incluso una persona puede vivir solo sin otros. Es necesario asociarse con personas de otros países para compartir, pedir prestado e intercambiar ideas y métodos.

Sin embargo, este consumo de una proporción considerable de cultura extranjera hasta el punto de desalojar la cultura original del desarrollo a menudo se conoce como Imperialismo Cultural. Esto ayuda en el desarrollo del despertar cultural y estimula las habilidades imaginativas, creativas y artísticas en los individuos, lo que conduce a la producción de artefactos culturales. En el sentido real de esto, el Imperialismo Cultural puede ser tanto bueno como malo. Así como somos rápidos en copiar las cosas buenas en los países desarrollados y en los países desarrollados, también somos rápidos en adquirir algunos hábitos.

La sobreexposición a la cultura extranjera ha llevado a un cambio en las organizaciones culturales y religiosas de Nigeria. Muchos programas transmitidos en Nigeria son extranjeros y su impacto en los jóvenes es que ha generado conductas antisociales y valores negativos en la juventud nigeriana. Como resultado de esta influencia, muchos nigerianos, en su mayoría jóvenes, ahora se visten, hablan, comen e incluso se comportan como extranjeros. Algunas mujeres adultas tratan de parecerse a los blancos al blanquear sus pieles, para hacerlas más livianas.

La delincuencia ha aumentado en gran medida debido a la influencia de las películas extranjeras que los jóvenes ven en la televisión y las películas. Por lo tanto, aparte de la función positiva de la Transmisión Cultural, que se puede ver en el papel principal que desempeña en la cultura de implementación y democratización, la investigación ha demostrado que engendra Imperialismo o dominación cultural. El modo y la manera en que las películas, los materiales y los contenidos de los medios extranjeros influyen en nuestros modos de vestir, comportamiento, baile y apariencia física general es alarmante, y si no se controla, podría resultar en convertir a nuestra nación en una sociedad sin cultura. Debería entenderse que nuestro sistema social frunce el ceño ante programas que no están completamente en conformidad con nuestras culturas indígenas y nuestros valores sociales.

La lucha cultural está arraigada en valores de autonomía, comunidad y solidaridad, necesarios para crear una conciencia favorable a las transformaciones sociales. Es nuestro deber como consumidores y espectadores saber cuando poner un alto al exceso negativo de esta influencia extranjera. Por lo tanto, aparte de la función positiva de la Transmisión Cultural, que se puede ver en el papel principal que desempeña en la cultura de implementación y democratización, la investigación ha demostrado que engendra Imperialismo o dominación cultural. El modo y la manera en que las películas, los materiales y los contenidos de los medios extranjeros influyen en nuestros modos de vestir, comportamiento, baile y apariencia física general es alarmante, y si no se controla, podría resultar en convertir a nuestra nación en una sociedad sin cultura.

Debería entenderse que nuestro sistema social frunce el ceño ante programas que no están completamente en conformidad con nuestras culturas indígenas y nuestros valores sociales. Aprendamos a estar orgullosos de nuestra propia cultura.

17 August 2021
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