La Guerra De 1898: El Inicio Del Nuevo Imperialismo Estadounidense

 1898 es un año crucial tanto para la historiografía española como para la estadounidense. En el primer caso, esta fecha se relaciona con el conocido como el “Desastre del 98”: la pérdida de las colonias de Cuba, Filipinas y Puerto Rico, últimas posesiones del, a finales del siglo XIX, decadente y convulso Imperio español. La victoria estadounidense en el conflicto originó una corriente de pensamiento en España que se mostró crítica ante los resultados del mismo y propugnaba la regeneración de la nación española, en la que se inscribieron muchos intelectuales de la época. Para los Estados Unidos, la Guerra hispano-americana fue el final de un proceso de cambios económicos y sociales que habían transformado el país en las décadas anteriores, así como el comienzo de su expansión efectiva hacia el Caribe y el Pacífico. Es a partir de esta perspectiva desde donde nos aproximaremos a la Guerra hispano-americana.

El objetivo que ha impulsado la realización de este trabajo, por tanto, es conocer como se vivió la guerra hispano-americana desde la óptica estadounidense y cuáles son los elementos principales que permiten considerar este acontecimiento como el origen de un nuevo imperialismo americano. Para ello se atenderá tanto a la política interior como exterior de Estados Unidos, tratando de identificar qué elementos han estado presentes en el desarrollo de la nación frente a aquellos que supondrían un cambio en la política americana de final de siglo.

En el primer apartado, hablaremos sobre los antecedentes al conflicto de 1898; estos se refieren a multitud de factores políticos, económicos y sociales que estuvieron presentes en el último tercio del siglo XIX. La política exterior americana evolucionaría desde una política de colonización y expansión territorial hacia un nuevo modelo de influencia política y comercial, que se comenzaría a llevar a cabo tras la Guerra Civil. A nivel económico, el inicio de una grave crisis en 1893 que provocó grandes desajustes sociales tras décadas de industrialización incontrolada y inmigración masiva. Se atenderá también a las implicaciones que tuvieron en la renovación del pensamiento americano de la década de 1890 una serie de conceptos desarrollados a lo largo de la tradición política estadounidense como son la Doctrina Monroe (y la evolución de su significado a finales del siglo XIX) o la idea del “Destino Manifiesto”, heredada de la expansión continental.

En el segundo apartado abordamos la evolución de la política estadounidense desde el estallido de la insurrección cubana de 1895 hasta la negociaciones del Tratado de París de 1898. En estos años, la cuestión imperialista fue invocada en los debates políticos y sociales, así como en la nueva prensa sensacionalista, cuya influencia en el transcurso del conflicto también fue muy importante. Desde finales de la década de 1880 y principios de los 90, asistimos a una evolución intelectual en torno a la expansión ultramarina y la guerra con España: desde quienes consideraban la intervención en Cuba como una cuestión ajena a los principios de la República y propia de las potencias imperialistas europeas, como el candidato demócrata William J. Bryan, hasta destacados políticos y militares, como Alfred Theyer Maham, Henry Cabot Lodge o el futuro presidente Theodore Roosevelt, que se posicionarían a favor de un nuevo papel de los Estados Unidos adecuado a su importancia en la economía mundial. Estas voces a favor de una política expansionista se fundamentaron en el desarrollo del poder naval en aras de ampliar la influencia estadounidense en dos direcciones: hacia el Caribe, donde había muchos intereses enfocados en la construcción de un canal interoceánico en centroamérica, y el Pacífico, donde las tensiones entre las potencias imperialistas iban en aumento por el control de los mercados asiáticos.

Finalmente se abordarán las cuestiones relativas al resultado de la guerra y la transferencia de las colonias españolas al gobierno estadounidense. En este punto nos referiremos, por un lado, a la política exterior con Cuba y la organización de la isla, donde se establecería tras la guerra una administración militar hasta 1902. Posteriormente, vería reducida su soberanía ante las prerrogativas que Washington lograría imponer en la constitución cubana a través de la Enmienda Platt. En la práctica, Cuba se constituiría como un protectorado estadounidense. Puerto Rico y Filipinas, sin embargo, si que serían incorporadas directamente a los Estados Unidos. Respecto a este último, se atenderá también los debates en torno a su condición política y al proceso insurreccional protagonizado por los nacionalistas filipinos desde el final de la guerra con España hasta la estabilización del archipiélago ese mismo año. 

24 May 2022
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