Factores que Influyen sobre la Salud Mental

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Introducción

Históricamente, los avances de la medicina han sido dominados por la creencia de que las enfermedades tienen una causa específica y si esta causa es eliminada, la enfermedad podrá ser prevenida o curada. De hecho, muchas enfermedades, como la viruela, han sido erradicadas o tratadas con base en estos conceptos. Sin embargo, en la práctica médica esto no es sencillo, en la mayoría de los casos el curso de la enfermedad es complejo e involucra un rango de factores con diferentes niveles de causalidad.

Por ejemplo, muchas infecciones bacterianas que causan enfermedades son bien conocidas y por ello se pueden usar antibióticos específicos para combatirlas. Sin embargo, la incidencia de las infecciones bacterianas comenzó a disminuir incluso antes de la era de los antibióticos. Esta disminución fue una respuesta a cambios que se realizaron sobre otros factores que influyen en la enfermedad, como la higiene, los aspectos nutricionales y sobre todo un aumento en la educación de la población.

La mayoría de las enfermedades y trastornos, que representan un alto impacto y una carga para la humanidad, tienen una causa multifactorial, determinantes y factores de riesgo y protección que interactúan entre sí, en un complejo sistema biopsicosocial. Los problemas de salud mental y específicamente los trastornos mentales se desarrollan a partir de éste y rara vez es posible identificar una causa única; por otra parte, la naturaleza exacta de las interacciones causales que afectan estos trastornos es frecuentemente desconocida. Una causa es definida como un agente interno o externo, que resulta de una condición o trastorno en una persona que es susceptible a padecerlo.

Asimismo, un determinante es un factor que opera en un sistema biológico o social, que produce una probabilidad para desarrollar una enfermedad; típicamente, los determinantes son mejor entendidos en términos de poblaciones sanas. La población de riesgo son los individuos que son vulnerables a un determinante en particular. La salud mental es el resultado de la armonía entre los aspectos biológicos y sociales del individuo, el desequilibrio entre ellos genera como consecuencia un trastorno mental.

Desarrollo

La respuesta biomédica a los problemas de salud mental ha significado grandes avances en entender y abordar terapéuticamente trastornos neuro-psiquiátricos, pero no da respuesta a las desigualdades que existen de relaciones de poder y de recursos que afectan la salud mental. (Whitaker, 2010)

Además, el énfasis en que la enfermedad mental es debida a un problema del cerebro ha provocado el uso excesivo de psicofármacos, cuya sobredosis causa daño en los pacientes. También se ha incrementado la exigencia de exámenes para el diagnóstico, el número de estos, y cada vez se diagnostica más temprano el inicio de enfermedad mental en niños. Con frecuencia se dan desacuerdos entre especialistas en el diagnóstico de trastornos mentales, lo que causa confusión y refleja el limitado entendimiento que existe de los mecanismos moleculares del cerebro que tienen relación con la enfermedad. (Ingleby, 2014)

La salud mental se refiere al bienestar, a la prevención de trastornos mentales y al tratamiento y la rehabilitación de personas afectadas por estos trastornos. Los estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que los trastornos de salud mental continúan siendo uno de los problemas de salud que genera mayor impacto en la calidad de vida de las personas, y costos económicos para el individuo, la sociedad y los sistemas de salud. (Kirmayer, 2014)

No hay sociedad en que la mujer sea tratada igual que el hombre y eso inevitablemente afecta a su salud. Hoy contamos con una extensa bibliografía, donde se documenta en torno a la falta de equidad y su impacto en la salud de las mujeres. La existencia de normas sociales que refuerzan las diferencias en responsabilidades y en roles sociales hacen que muchas mujeres estén sometidas a una importante sobrecarga, especialmente entre aquellas que tienen que compaginar su trabajo con las tareas domésticas y la crianza de los hijos. La falta de apoyo y los abusos por parte de otros miembros de la familia, así como diferencias en el nivel de ingresos económicos han sido quizá los más estudiados. (World Health Organization, 2008)

Por lo tanto, el género como factor social determinante de la salud no actúa solo, sino que interactúa con otros determinantes sociales. Al poner de relieve la influencia del género en la salud y en la salud mental en particular se destaca el hecho de que otros factores sociales puedan profundizar o contrastar el efecto del género en la salud. Los factores sociales pueden exacerbar las diferencias biológicas, ya que obviamente la salud tiene una base biológica o al menos un referente biológico, llegando en muchas circunstancias, a ser las desventajas sociales los factores determinantes en la salud mental. La comprensión de la forma en que los factores biológicos y sociales interactúan en diferentes aspectos de la salud mental, es fundamental entender cómo funciona el género en su relación con la salud. (Peñaranda, 2013)

Las diferencias de género en salud y enfermedad han sido relativamente ignoradas o marginadas por clínicos e investigadores pasando posteriormente a analizar las simples diferencias cuantitativas. De hecho, la mayor vulnerabilidad de las mujeres a determinadas formas de enfermar, las diferentes formas de curso y de duración de los trastornos mentales en hombres y mujeres o las variaciones en la respuesta terapéutica, no se conoce o no se ha podido todavía confirmar. (Sen, 2010)

Tampoco se ha estudiado la interacción entre el fenómeno psicopatológico y los aspectos biológicos, ambientales y los psicológicos y sociales. Actualmente la investigación clínica se está moviendo desde la simple documentación numérica a estudiar procesos y mecanismos, lo que compromete variables biológicas y sociales, análisis complejo que se enfrenta a un número potencial de variables independientes y de confusión. Resulta evidente que el desarrollo de las neurociencias y de la biología molecular ofrecerá información fundamental para conocer diferencias biológicas entre genes, pero esto no es suficiente. No podemos olvidar que las diferencias son menos importantes que la relevancia que estas tienen en el impacto en la salud mental. (Marmot, 2007)

Un rango amplio de influencias hormonales, genéticas y metabólicas ejercen un papel a la hora de diferenciar patrones de morbilidad, mortalidad, respuesta y pronóstico. La exposición perinatal a las hormonas sexuales parece ser la causa del dismorfismo sexual cerebral, tanto en morfología como en función, lo que regula la síntesis y actividad de enzimas, neurotransmisores, receptores y efectores. (Kohn, 2005)

Las fluctuaciones de progesterona, estrógenos y tetrahidroprogesterona durante el ciclo pueden contribuir a los cambios que se producen en el ánimo de algunas mujeres. Y el curso de los diversos trastornos psiquiátricos puede también verse afectado por el ciclo menstrual. La fase premenstrual parece revertir una especial vulnerabilidad para el inicio de un episodio depresivo o para el empeoramiento de la sintomatología depresiva; entre un 3 y un 8% de las mujeres en edad reproductiva presentan un trastorno disfórico premenstrual. (Wahlbeck, 2011)

Los factores sociales y culturales tienen un papel fundamental en el desarrollo y el mantenimiento de la enfermedad mental cuya influencia se manifiesta de forma diferente en hombres y mujeres en función de las matizaciones en los roles que cada uno se ve obligado a desempeñar en las distintas sociedades. El incremento de la morbilidad psiquiátrica en mujeres casadas de mediana edad, con hijos menores, en comparación con las solteras, es un hecho frecuentemente observado. (World Health Organization, 2008)

Hoy se admite que dicha asociación es un rasgo característico de las mujeres, que no aparece en los hombres, para los que el estado civil de casado se comporta como un factor de protección frente al desarrollo de la enfermedad mental.

En las personas solteras y en las personas sin hijos el porcentaje de varianza explicada por el género es pequeña. Algunos estudios han detectado que cuando los grupos son homogéneos, en términos de nivel educativo, culturales, estado civil y factores asociados al mismo, las diferencias en la morbilidad de trastornos del ánimo se reducen de forma muy significativa. (Murray, 2013)

La financiación en salud es de sumo interés ya que determina la disponibilidad de cuidados, a quien van dirigidos esos cuidados y el grado de protección ante un problema de salud mental agudo o crónico. (Kirmayer, 2014)

La tendencia cada vez más marcada hacia la privatización de cuidados con el objetivo de mejorar la eficiencia, la equidad y la efectividad del sector sanitario y en muchos países europeos, la rápida incorporación del gasto farmacéutico y los cuidados a largo plazo y en el domicilio, tienen consecuencias negativas que afectan más a la mujer que al hombre, ya que estas están sobrerrepresentadas tanto como pacientes como por ser prestadoras de cuidados en salud mental, con el consiguiente incremento de carga derivada de prestar cuidados así como el incremento del desempleo. (Ingleby, 2014)

Las agresiones del medio ambiente sobre el desarrollo del sistema nervioso central, desde la gestación hasta la madurez, repercuten en una alteración de su formación, que irá en relación directa a la intensidad de la agresión, la etapa del desarrollo en que se produzca y la vulnerabilidad genética del individuo. Estas agresiones sobre el individuo pueden ocurrir en la etapa prenatal, perinatal y postnatal. Dentro de los factores prenatales asociados más frecuentemente a los trastornos mentales, se encuentran la desnutrición, las infecciones, la incompatibilidad sanguínea, el abuso de sustancias o medicamentos y los accidentes y enfermedades de la madre. (Whitaker, 2010)

Los factores perinatales más asociados al desarrollo posterior de trastornos mentales son el trauma obstétrico, el más estudiado de los factores, las alteraciones de peso del producto, la edad gestacional, las infecciones intrauterinas y enfermedades propias de la madre como la preclamsia. Los factores postnatales, del nacimiento hasta la madurez del sistema nervioso central, se han asociado a enfermedades psiquiátricas como el retraso mental; dichos factores son las infecciones, la desnutrición y los traumatismos craneoencefálicos, principalmente (Kirmayer, 2013)

Conclusión

Los determinantes de la salud que operan en una comunidad se traducen en factores de riesgo y de protección que influyen en la salud física y mental de los individuos que la integran. Los factores protectores son las condiciones, situaciones o características de la persona, familia o grupo social que funcionan como mecanismos para proteger o para potenciar sus capacidades y que les permite estar fortalecidos ante las situaciones de riesgo o cuando se encuentran en una situación de adversidad.

Éstos moderan el impacto del estrés y regulan los síntomas transitorios para lograr el bienestar físico y psicosocial, además de reducir la posibilidad de que se presente un trastorno. Los factores de riesgo son todas aquellas condiciones que propician que un trastorno mental se desarrolle y pueda agravar las circunstancias, el estado de salud físico, emocional o social de la persona, familia o comunidad expuesta a los factores biológicos y psicosociales.

Los factores de un solo riesgo pueden tener diversos niveles de impacto y crear combinaciones de gran efecto interactivo, por lo que la exposición prolongada a varios factores de riesgo tiene un efecto acumulativo. Las cadenas de riesgo operan a través del tiempo para aumentar la vulnerabilidad, como es el caso de la pobreza; sin embargo, existen otros que pueden precipitar la aparición de algún trastorno, como es el caso de la falta de atención a los hijos por parte de los padres.

Bibliografía

  • Kirmayer LJ, Swartz L. Culture and global mental health. En Patel V, Prince M, Cohen A, Minas H. (eds.). Global Mental Health: Principles and Practice. New York: Oxford University Press; 2013.
  • Whitaker R. Anatomy of an Epidemic. New York: Broadway Paperbacks; 2010.
  • Ingleby D. How ‘evidence based’ is the movement for Global mental health? Disability and the Global South. 2014;1(2):203-226.
  • World Health Organization. Mental Health Atlas. 2014. Disponible en www.who.int
  • Kirmayer LJ, Pedersen D. Toward a new architecture for global mental health. Transcultural Psychiatry. 2014;51(6):759-76.
  • Murray C, Vos T, Lozano R, Naghavi M, Flaxman A, Michaud C, Lopez A. Disability-adjusted life years (DALYs) for 291 diseases and injuries in 21 regions, 1990-2010: A systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2010. Lancet. 2013;380(9859):2197-223.
  • World Health Organization. The Global Burden of Disease [Internet]; 2008.
  • Wahlbeck K, Westman J, Nordentoft M, Gissler M, Laursen T. Outcomes of Nordic mental health systems: Life expectancy of patients with mental disorders. British Journal of Psychiatry. 2011;199(6):453-58.
  • Kohn R, Levav I, Caldas de Almeida J, et al. Los trastornos mentales en América Latina y el Caribe: asunto prioritario para la salud pública. Revista Panamericana de Salud Pública. 2005;18(4/5):229-40.
  • Marmot M. Achieving health equity: From root causes to fair outcomes. Lancet. 2007;370(9593):1153-63.
  • Sen A. La idea de la justicia. Bogotá: Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S.S.; 2010.
  • Peñaranda F. Salud pública y justicia social en el marco del debate -determinación social de la salud. Rev Fac Nac Salud Pública. 2013;31(1): S91-S102.
27 April 2022

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